Homofobia institucional: Notas sobre la agenda de una “especialista” de la Radio Cubana

Por: Yarlenis M. Malfrán

La pasada semana ha circulado por las redes un audio con la intervención de una funcionaria del Instituto Cubana de Radio y Televisión —la Directora de Comunicación de la Radio y la Televisión Cubana, quien es además diputada del Parlamento cubano—, que ha venido a replantear el asunto de la homofobia institucionalizada en Cuba. El audio data del 2017, sin embargo explica muy bien las lógicas de la heteronormas que funcionan en el país. Según palabras de Yusimi González Herrera:

“Nosotros monitoreamos el año pasado alrededor de 438 programas con varias emisiones […] hay un uso en las voces masculinas platinadas de locutor […] las voces platinadas son voces blandas, voces suaves, voces amaneradas.”

Para calificar un registro vocal como amanerado es preciso estar operando con la heteronorma como criterio de clasificación de esas voces. Presumo que NINGUNA LITERATURA CIENTÍFICA del campo de la locución establezca este tipo de clasificación. Por ende, esta “especialista” es homofóbica. Y noten cómo este dispositivo de vigilancia funciona: ella admite haber monitoreado una x cantidad de programas y, desde su perspectiva homofóbica, consigue detectar este “fallo o desvío” de la heteronorma. Esto de por sí descalifica su “trabajo de monitoreo” como una labor estrictamente profesional. Peor que eso, tal patrullaje es explícitamente homofóbico. Una homofobia institucionalizada que en mucho recuerda el caso de la transfobia que fuera denunciada en el Hotel de Holguín en fecha no muy lejana. Yo me pregunto: ¿qué respaldo institucional ampara este patrullaje homofóbico?

Continúa la “especialista” vomitando su homofobia cuando dice:

“y no es solamente de locutores, son periodistas y son colaboradores. Hay colaboradores señor mío y usted tiene que seleccionarlos, porque mire no hace un mensaje creíble, cuando usted empieza a dibujar florecitas y colores en las voces […] el programa se distorsionó, no es creíble ”.

No bastándole el policiamiento compulsivamente hetero, esta “especialista” se atreve a proponer una selección de personal con base en su homofobia, lo que equivale a una expulsión institucionalizada de todas las voces de personas que, a su juicio posean “voces con florecitas” (nótese el absurdo de esta metáfora).

La credibilidad del mensaje se sustenta, de acuerdo con ella en que “no se dibujan florecitas en las voces”. Las “florecitas en las voces” son tan ficticias como la existencia misma de “voces masculinas versus voces femeninas”. Calificar una voz como femenina o masculina indica que se está operando con una construcción simbólica de género binario, una construcción que es cultural e histórica y que por ende no tiene existencia en ninguna instancia de orden biológico como pudiera ser el registro vocal de alguien. Sin esa construcción simbólica esos calificativos – “voces femeninas/masculina” ni tendrían razón de ser. Los registros vocales son tan diversos como la humanidad misma, encasillarlos en femeninos o masculino es una expresión de un orden de género binario y biologizante que forzosamente quiere apelar a una supuesta “naturaleza” para sustentar la ficción de dos géneros.

“Y eso todavía hoy no es un problema, pero si nosotros no lo atendemos ahora sí va a ser un problema” O sea, hay una intención de hacer de la homofobia una agenda institucional.

Enfatiza la “especialista”:

“…y no estoy hablando… reitero, lo hago con todo respeto y responsabilidad. A mí lo que me interesa es la profesionalidad, no la orientación sexual de nadie, eso a mí no me interesa, ni a la Radio Cubana le interesa. Nosotros tenemos que ser profesionales”

Aquí vuelve a reiterarse la agenda homofóbica disfrazada de “respeto a las diferencias”. ¿No le interesa y monitoreó 438 programas y el resultado de ello fue la detección de “voces blandas”? ¿No le interesa la orientación sexual de nadie y cree que, si las voces de locutores identificados como hombres tienen alguna similitud como lo que se considera femenino, el programa se distorsiona y no es creíble?

Obviamente sí hay un interés marcado en esta funcionaria, y ese interés tiene que ver con preservar la heteronorma y todas las exclusiones e inferiorizaciones que desde ella se establecen. Imposible defender que se respeta y que se hace un trabajo profesional con semejantes argumentos homofóbicos.

Es cuando menos peligroso que esta especialista represente a la Radio Cubana, por lo que ello puede suponer en términos de expulsión, persecución, asedio y violencia contra personas homosexuales o que simplemente ella juzgue como portadores de “voces blandas”. Porque además la orientación sexual de nadie está en el dominio de la atribución externa, mucho menos de un ejercicio de monitoreo auditivo. Se trata de una violencia homofóbica brutal que convoca a varias instancias de la Radio cubana a sumarse a ella: directores, consejo artístico. A todos los responsabiliza con la preservación del legado heteronormativo como emblema de la Radio Cubana y propone “detectar” (palabras textuales de la especialista) como una tarea prioritaria. ¡¡¡Es absurdo que esa sea la misión y el encargo social de una institución del Estado cubano!!!
“…porque nosotros somos como herramienta la palabra, la interpretación, su ritmo, sus tonos, sus timbres, y eso lleva también un diseño, porque todo en esta vida se diseña” Obviamente que sí, en esto tenemos que darle la razón a la Yusimi González Herrera. Pero si el medidor para el diseño es la heteronormatividad, el diseño es casi una réplica del “diseño original” que proponen los fundamentalistas religiosos. Un diseño originalmente homofóbico.

El ICRT como institución de un Estado socialista que se precia de respetar la igualdad de toda su ciudadanía está en el deber de posicionarse frente a estas actitudes homofóbicas que laceran el principio de no discriminación por orientación sexual refrendado en la Constitución de la República del propio país en el que esta “especialista” despliega su homofobia institucional.

Acción LGBTIQba: Consenso respecto al proyecto de Constitución de la República de Cuba

Teniendo en cuenta que el pasado 11 de mayo de 2018 hicimos pública la Agenda por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queers en Cuba, que se compone de 63 demandas, y que 5 de ellas responden a medidas legislativas que deben tener expresión en la Constitución de la República;
teniendo en cuenta que la Asamblea Nacional del Poder Popular, en ejercicio de su facultad constituyente, acordó en su sesión extraordinaria del pasado 2 de junio conformar una comisión, con el objetivo de preparar un proyecto de Constitución de la República;
teniendo en cuenta que la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su sesión ordinaria los días 21 y 22 de julio del año 2018, aprobó el Proyecto de Constitución de la República y que este se compone de 224 artículos (87 más que la actual Constitución), divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones;
teniendo en cuenta que de la actual Constitución de la República (C76) se mantienen 11 artículos, se modifican 113 y se eliminan 13, y, en consecuencia, no hay una correspondencia con los Capítulos, ni la numeración del articulado que aparece en el Proyecto de Constitución de la República;
teniendo en cuenta que el Proyecto de Constitución de la República, está siendo sometido a Consulta Popular, y que de conformidad con el Artículo 3 de la C76, en la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo (devenido este en órgano constituyente de la nación), del cual dimana todo el poder del Estado;
CONSIDERAMOS:
a) Exponer nuestras valoraciones sobre la manera en qué las demandas que hacen parte de la Agenda por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queers en Cuba, han sido recogidas en el Proyecto de Constitución de la República.
b) Solicitar a la Asamblea Nacional Cuba, se tomen en cuenta nuestras valoraciones, propuestas y señalamientos.

Sobre la demanda No 1 referida a la necesidad de: Incluir la orientación sexual y la identidad de género como causales de discriminación en los artículos 42 y 43, relacionados con el derecho a la igualdad.
Mostramos nuestra conformidad con la inclusión de la “orientación sexual” y la “identidad de género” como causales de discriminación en el Artículo 40 (140) del Proyecto de Constitución de la República. De igual forma mostramos conformidad con la inclusión del “género” como causal de discriminación y la decisión de mantener el “sexo” entre las causales de discriminación.
Vemos con preocupación la eliminación del artículo 43 de la C76, y con él la referencia directa a un número importante de derechos, que no se recogen en el Proyecto de Constitución de la República. Entendemos que la Constitución es “una norma que establece principios y valores esenciales y mínimos, lo que implica no abarcar y expresar en detalle todos los ámbitos de la vida política, económica y social” y que es pertinente desarrollar estos mínimos en normas de menor rango, pero, también sabemos que las normas que dimanan de las fuerzas armadas revolucionarias y de la seguridad y orden interior, por lo general no son sometidas a consulta popular.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, consideramos pertinente demandar a la Asamblea Nacional del Poder Popular la promulgación de una Ley de Igualdad y No Discriminación, a tono con los instrumentos de derechos humanos y acuerdos internacionales firmados y/o ratificados por Cuba, donde se desarrolle el artículo 40 (140) del Proyecto de Constitución de la República, se incluyan y amplíen los contenidos del artículo 43 de la C76 que se eliminan, se definan las causales de discriminación, se tipifique el crímen de odio, entre otros aspectos.

Sobre la demanda No 2 referida a la necesidad de: Modificar el enfoque heterosexista de los artículos relativos a la formación de la familia, Capítulo IV de la Constitución.
Ratificamos nuestra demanda y comunicamos nuestra inconformidad con la redacción empleada en el Proyecto de Constitución de la República, que es contraria a la voluntad de no discriminar por motivos de género e identidad de género. Exhortamos a la Comisión de estilo y redacción, que designe la Asamblea Nacional, a que haga una revisión exhaustiva del documento y pida asesoría especializada para dotar al Proyecto de un lenguaje inclusivo y no sexista.
A tono con lo anterior, sugerimos se utilicen términos genéricos como “persona”, “niñez”, “adolescencia”, “juventud” u otros similares, en lugar de utilizar términos precedidos por los pronombres “los” o “las” que contribuyen a reforzar la masculinidad y feminidad hegemónicas.
Alertamos que en el Artículo 77 (206) se establece la prohibición de trabajar a “las niñas y los niños y los adolescentes”, esta forma de redacción es imprecisa. Pudiera entenderse que “las adolescentes” pueden trabajar. Además, no toma en cuenta a la niñez y adolescencia intersex.
Consideramos que en el Artículo 69 (194) debe quedar reflejado que “El Estado garantiza, mediante los procedimientos legales adecuados, la determinación y el reconocimiento de la maternidad y la paternidad.” En la redacción actual solo se hace alusión a la paternidad.
Teniendo en cuenta que en el Artículo 67 (190) maternidad y paternidad aparecen de manera independiente, ya no es posible interpretar que la paternidad también alude a la maternidad. De igual forma consideramos que los procedimientos legales para el reconocimiento de la paternidad y la maternidad deben continuar recogidos en artículos independientes en el Código de Familia.

Sobre la demanda No 3 referida a la necesidad de: Modificar la definición de matrimonio en el Artículo 36. Se propone como alternativa de redacción: “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre personas…”.
Ratificamos nuestra voluntad de que el matrimonio sea “entre personas”. En tal sentido consideramos un avance significativo la modificación del Artículo 36 de la C76, que se recoge en el Artículo 68 (192) del Proyecto de Constitución de la República, donde se establece que el matrimonio es “la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello”.

Sobre la demanda No 4 referida a la necesidad de: Disponer que los efectos de esta modificación, deban reflejarse en el Código de Familia, el Código Penal, la Ley del Registro Civil y en cuanta norma jurídica lo amerite.
Ratificamos la necesidad de que los efectos de la modificación realizada al Artículos 36 de la C76 y la eliminación del enfoque heterosexista de los artículos relativos a la formación de la familia, se reflejen en el Código de Familia, el Código Penal, la Ley del Registro Civil y en toda norma jurídica que lo amerite. Esto abarca la posibilidad de que se establezcan nuevas normas jurídicas.
Consideramos pertinente acotar que los derechos y obligaciones que se deriven de los actos de formalización, reconocimiento y disolución del matrimonio, regulados en Ley, no deben negarse a ninguna persona por motivo de sexo, género, orientación sexual, identidad de género u otra causal de discriminación contenida en el Artículo 40 (140) del Proyecto de Constitución de la República.

Sobre la demanda No 5 referida a la necesidad de: Incluir un artículo en el Capítulo I, relativo a los fundamentos políticos, sociales y económicos, donde se refleje que: “El Estado reconoce, garantiza, y respeta la libre expresión de la orientación sexual e identidad de género de las personas.”
Entendemos que la sexualidad es política y no se restringe al ámbito de la familia ni se circunscribe únicamente a las cuestiones inherentes al derecho de igualdad. Teniendo en cuenta lo anterior consideramos que, en el “Título I Fundamentos políticos de la nación” debe quedar reflejado que el “Estado trabaja para asegurar el desarrollo pleno de la sexualidad humana, creando las condiciones y el marco jurídico que asegure a cada persona la posibilidad de disfrutar su sexualidad y expresar libremente su orientación sexual e identidad de género. Excluyendo de este derecho toda forma de coerción, explotación y abusos sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.”
Valoramos de positivo que en el Artículo 1 (30) del Proyecto de Constitución de la República se reconozca a Cuba como una República “unitaria e indivisible”, que tiene entre sus objetivos esenciales “el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.” Estos objetivos, que aparecen también, como fines del Estado en el Artículo 13 (51) son loables y necesarios. Manifiestan un compromiso del Estado y permitirían exigirle que salde deudas históricas con la ciudadanía LGBTIQ.
De igual forma apoyamos que entre los fines esenciales del Estado esté “garantizar la dignidad plena de las personas y su desarrollo integral” y que en el Artículo 39 (138), se establezca que “El Estado cubano garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con el principio de progresividad y sin discriminación. (…)”.

Consideraciones generales
Entendemos que la modificación (218) que aparece en el Artículo 83 referida a que “La ley define el modo en que los servicios de salud se prestan”, no debe ser utilizada para establecer un precio a los servicios de atención, protección y recuperación que demanden las personas para adecuar su cuerpo a la identidad de género autopercibida.
Dado que el derecho es progresivo y teniendo presente que la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia generalmente acompañan la discriminación por orientación sexual e identidad de género, incrementando la exclusión social de personas, grupos y comunidades, consideramos pertinente solicitar que se amplíen las causales de discriminación que se relacionan en el artículo 40.
Teniendo en cuenta que el Proyecto de Constitución de la República no solo debe responder a las demandas de la ciudadanía LGBTIQ, comunicamos nuestra disposición para dialogar con otros colectivos y activistas, así como la voluntad de acompañar e impulsar aquellas propuestas o demandas que contribuyan a hacer de Cuba un mejor país. Un país construido desde la pluralidad, la inclusión y el respeto a las diferencias.
La Habana, agosto de 2018

Firman este
documento:
Jimmy Roque Martínez
Julio Antonio Fernández Estrada
Foto: Kaloian Santos

¿Deportes rudos, mujeres lesbianas?

Marina es una joven cubana levantadora pesas que intentó primero ser velocista y, según sus propias palabras, no tenía buenos resultados en dicha especialidad. Escogió entonces la halterofilia y ahí le ha ido y va muy bien.

Elena, que por varios años se ha dedicado al judo y luego al boxeo, recuerda cómo al inicio, cuando su padre la puso en un tatami, salió con una muñeca rota. “el judo no es un deporte para mujeres”, le decían, pero ella probó lo contrario.

Lo mismo sucede con otras disciplinas como, pesas, fútbol o alpinismo. No obstante, infinidad de mujeres se aventuran cada día a la prácticas de estas y otras especialidades consideradas “masculinas“.

El resultado, ciertamente, es que vemos cada vez más mujeres con músculos detallados o bien marcados. La práctica de la actividad física constante propicia el desarrollo de la musculatura, no importa cuál sea la especialidad, desde las gimnastas hasta las peloteras, todas tienen una fisonomía que revela el ejercicio físico continuado.

En una sociedad machista, de ahí que no falten expresiones como: “esos deportes son perjudiciales para las mujeres” o “si ella practica ese deporte entonces es lesbiana”. Está demás decir que esos comentarios, felizmente, ya se están haciendo obsoletos. Si no pregúntenle a Marina y a Elena.

“Mi cuerpo será grande y musculoso y mi aptitud ruda y fuerte”, dice Elena. Sin embargo, ella está orgullosa de que su cuerpo sea hermoso de una manera diferente. Sobre su orientación sexual ¿Acaso importa? La respuesta creo que es evidente.

“El judo convirtió mi cuerpo en una coraza muy fuerte, me permitió sentirme segura de mí misma, me dio una base física que reforzó grandemente mi tiempo dedicado a otra actividad física que me gusta, la danza contemporánea”, asevera la joven.

Vale la pena aquí recoger uno de los hallazgos de una investigación mexicana que señala que los deportes que aparecen catalogados como “masculinos” por un gran número de deportistas son el Fútbol Americano (9 de cada 10), el Boxeo (8 de cada 10) y las Luchas (3 de cada 4), mientras entre los deportes considerados femeninos sólo se destaca la Gimnasia y en un porcentaje mucho menor al de los deportes “masculinos”.

Llegado a este punto y teniendo en cuenta los testimonios de Elena y Marina, les pregunto entonces : ¿El hecho de que una practique deportes fuera de lo común, justifica que la cataloguen de muy masculina o lesbiana?

Foto tomada de Soy mujer y soy boxeadora.

Publicado en Hablemos de sexo y amor.

La diversidad sexual no vale de mucho si…

A Medusczka la conocí mientras debatíamos acerca del matrimonio igualitario. Ella es una persona trans no binaria y, si creo haberle entendido bien, las razones por las cuales se declara abiertamente en contra de esta forma de unión, como de cualquier otra entre dos personas, es por la legitimación del patriarcado que implica y también por la loa que se le hace al capitalismo neoliberal, orden social para el cual el matrimonio como institución le viene al dedillo.

¿Matrimonio iguali… qué?

Como decía recientemente en su muro: “Matrimonio igualitario o de cómo asegurar la continuidad de la heterosexualidad como ideología”. Y me quedé pensando.

En aquel entonces yo intentaba expresar que el matrimonio igualitario, o la unión civil entre personas del mismo sexo, también podría implicar la subversión desde adentro de esa institución. Tal sería el caso de personas que, huyendo de la homofobia de Estado en sus países de origen –como en Rusia o países islámicos–, no logran obtener asilo en otros y el matrimonio sería una vía para legalizar su situación migratoria.

Recuerdo, además, que le puse como ejemplo un caso del que tuve conocimiento en Cuba, donde una niña tuvo que irse a vivir con la abuela, quien rechazó siempre el lesbianismo de su madre; pero esta murió en un accidente. La otra madre no pudo acceder a cuidar de la pequeña, pues en Cuba no hay ley que reconozca su maternidad compartida.

Lo LGTB también es patriarcal y heteronormativo

Entonces llevo unos meses siguiendo este perfil, que ha sido una especie de jolgorio para mi intelecto, aun cuando –como en el caso anterior– no coincidimos totalmente. Básicamente Meduzczka lanza preocupaciones como dardos en su muro facebuquiano. Otro ejemplo:

¿Cómo que nueva heterosexualidad, si estamos hablando de personas que se vinculan amorosa-eróticamente con otras identidades sexuales, genéricas y orientaciones diferentes de la heterosexual?

Mi reflexión sobre el asunto no ha recorrido un camino lineal, sino más bien ha tenido sus saltos, retrocesos y vacíos. En un momento me opuse, digamos que no con insistencia, a la inclusión de otra H (de heterosexual) en las siglas LGTBI que alguien propuso en el contexto de las jornadas cubanas contra la homofobia. También creo que en otro momento pasé de largo de esa discusión que ahora considero medular.

Para mí está claro que la hterosexualidad en sí misma es la manera legitimada por el patriarcado de vinculación sexo-erótica; e incluirla acríticamente en el espectro de “otras sexualidades” supone ser cómplice de la opresión, como la persona esclavizada que, cuando la liberan, se pone el apellido de los amos (salvando las distancias).

En este sentido, tendríamos que denunciar que la heteronormatividad se reproduce aún dentro la homo-bisexualidad -el matrimonio igualitario es el mejor ejemplo-, y que lo LGTBI replica lógicas esencialmente patriarcales y coloniales, y la familia biparental es una de ellas, no importa el género de los adultos que la integran; como también lo es la supuesta binariedad de lo transgénero o transexual.

La diversidad sexual no vale de mucho si…

Hasta hace poco yo usaba el concepto de “diversidad sexual” de manera frecuente y acríticamente, y en ocasiones múltiple, como sinónimo de LGTBI.

También lo usaba por comodidad porque es un término se recogía, supuestamente, todo un espectro de identidades sexuales, de género y orientaciones sexuales. Una especie de saco, diríamos en cubano. Ahora me percato de que es un concepto tan amplio como vago e impreciso y, lo más peligroso, configurado desde la lógica patriarcal en la cual unas personas son minoría y el resto, la apabullante mayoría heterosexual, mutila y prescribe lo que debe ser y lo que no.

Y otra vez Medusczka ha puesto el dedo sobre la llaga cuando acota:

A mí no me interesan realmente los movimientos de la llamada “diversidad sexual”, me interesa el trans-feminismo como una propuesta política que va tras un cambio más profundo. Y no, no son la misma cosa. No tenemos los mismos fines.
Tal vez, en algún momento, podemos acompañarnos en la denuncia de alguna de las muchas violencias del régimen heterosexual, ese que la llamada “diversidad sexual” no reconoce, ni alcanza a ver, porque considera la heterosexualidad como parte de la “diversidad” y la vuelve en su eje normativo y aspiracional. No la cuestiona como un sistema ideológico que genera opresiones que se intersectan. Ahí la diferencia.

En mis propias palabras, de qué nos sirve la “diversidad sexual” si vamos a reproducir la heteronormatividad y, además, igualar las diferentes opresiones, como si ser una mujer negra trans y lesbiana no tuviera más “costos” para la persona en cuestión que ser una mujer cis lesbiana.

Por otra parte, en Cuba tenemos una tendencia hacia lo ecuménico, razón por la cual creo que “diversidad sexual” ha prendido en el vocabulario, en especial de activistas. De hecho, aún cuesta mucho hablar en otros términos que no sean “mujer” y “hombre”, cuanto más se habla en plural y se piensa que así se soluciona el problema.

Por si fuera poco, en la isla no se digiere con facilidad una iniciativa que proponga separar peras de manzanas. Vale la pena recordar que el Censo 2012 abortó la posibilidad de contabilizar los hogares homoparentales, perdiendo la oportunidad de acceder a información muy valiosa y de inscribirse como uno de los levantamientos más inclusivos de la historia.

Por allá tampoco tenemos mucha aceptación de safe space donde se privilegie la participación de las personas que se han encontrado históricamente en una situación de exclusión. Yo, como mujer lesbiana, quizás necesite contextos en los cuales solo estén presentes personas con mi misma orientación sexual e identidad género.

La “diversidad sexual”, entonces, no sirve de mucho si no decidimos ser radicales y analizar el asunto hasta las máximas consecuencias. Yo al menos no quiero ya un pedazo del pastel que es el patriarcado, sino que quiero otra torta, con otros ingredientes. Y tampoco quiero que me la den, quiero participar del proceso de elaboración.

Publicado en Semlac

El proyecto Arcoiris te invita al Motivito LGTBQIH

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El proyecto Arcoiris le invita a participar en la primera emisión del Motivito LGTBQIH que tendrá lugar en el Álbum Café del Pabellón Cuba, el 28 de febrero  de 4:00 pm-10:00 pm.

Motivito LGTBQIH propone disfrutar de cualquier espacio de la sociedad cubana sin tener que sufrir ningún tipo de represión, marginalización o acoso.

Es una acción pensada especialmente para las lesbianas, gays, transgéneros, bisexuales, queer, intersexuales y heterosexuales que quieran compartir entre sí, y pretende iniciar un proceso de democratización de los espacios de disfrute, los que en su generalidad se limitan a recibir solo a personas heterosexuales.

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Arcoiris: Un proyecto cubano que lucha contra la discriminación de la comunidad LGBT

cropped-BANNER-ARCOIRIS6La fundación

En julio del 2011 nació Proyecto Arcoiris en Cuba, un nuevo proyecto para luchar por los derechos de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género no heteronormativas.

Todo empezó cuando la activista Yasmin Silvia Portales compartía su insatisfacción con el estado, en ese momento, de los espacios de reivindicación social de los derechos sexuales y reproductivos de las personas sexodiversas:

Mientras, ¿qué hacemos las personas LGBTI a las cuales la filiación política llevó a distintos grupos de la izquierda libertaria y anticapitalista? Nos corresponde ampliar los marcos ideológicos desde los cuales se debate el asunto de la discriminación por orientación sexual e identidad de género, introducir nuestras propias exigencias, aportar nuestras fuerzas, proponer otros caminos. Esto es política, ¿a quién le da miedo decirlo?

Dicha convocatoria, enviada por Portales a un grupo de amistades y personas conocidas vía correo electrónico, encontró pronta resonancia. En mi bitácora, Negra cubana tenia que ser, escribí lo siguiente sobre el proyecto en julio del 2011:

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Denuncia en la redes de violencia homofóbica en Cuba es investigada por centro estatal

Afromodernidades

Especial para Global Voice

El intelectual cubano Alberto Abreu Arcia denunció, en su bitácora Afromodernidades, un suceso de violencia física contra un grupo de hombres homosexuales en la ciudad de Cárdenas, en la occidental provincia de Matanzas el pasado 4 de octubre. Luego, el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) comenzó una investigación sobre los hechos.

Este es otro ejemplo de cómo acontecimientos en la sociedad cubana que primero están presentes en la redes sociales y espacios digitales, a través de denuncias de blogueros, blogueras y activistas, tienen finalmente repercusión en las instituciones oficiales. 

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Letra con Vida: derechos sexuales y reproductivos

El espacio Letra con Vida, del Centro Cultural Dulce María Loynaz, le invita a reflexionar y dialogar sobre la cultura de la salud. Este miércoles 6 de marzo tendrá como tema: Los derechos sexuales y reproductivos. Participarán en el panel la Dr.C Zoe Díaz Bernal especialista en Antropología de la Escuela Nacional de Salud Pública y el Lic. Manuel Vázquez, asesor jurídico del Centro Nacional de Educación Sexual, con la conducción de la Dra. Alina Pérez.
Lugar: Centro Cultural Dulce María Loynaz. Calle 19 esq. E Vedado.
Fecha: 6 de marzo
Hora: 3 pm.
Entrada libre