Roberto Zurbano: Desde mi balcón. Doce párrafos de memoria contra la pandemia del olvido (Quinto round)

Por Roberto Zurbano

El confinamiento hogareño nos incomunica un poco, pero no anula la memoria en tiempos donde los contenidos son tratados con tal velocidad y simpleza que olvidamos de donde llegaron y adónde irán a parar. Cuando se habla de discriminación racial suele ocultarse la afro-religiosidad, tan cercana que obviamos su significado social; que va mas allá del universo ritual y configura maneras de pensar y vivir muy caras a la sobrevivencia y a la experiencia negras en la Historia y en la vida diaria de la nación.

En pleno siglo XXI sobra explicar que las religiones de matrices africanas sintetizan avatares históricos, diálogos y transgresiones sin los cuales no se puede explicar la resistencia y espiritualidad de nuestro pueblo. Pero antes, fue difícil y solitaria tarea. Si hablar de racismo era someterse a burlas de amigos o familiares, exclusiones institucionales y castigos políticos; practicar estas religiones también fue mal visto por organizaciones políticas, instituciones, medios de difusión y la mentalidad social.

Durante décadas, las iniciaciones religiosas se realizaban secretamente en casa-templos, patios y otras plazas ocultas, donde nacían orgullosos de su fé y adquirían conciencia racial, no solo para los de piel negra, pues también la blanca es una “raza” que busca y encuentra su ancestralidad y tareas en este mundo.

En ese proceso África no era sólo noticia de desastres, sino la base del mundo espiritual que trajeron abuelos ancestros, cuyos nombres aún se moyubban.

África en Cuba somos quienes la llevamos en la piel, en la cultura y en sus religiosidades; sus variantes y renovaciones verifican una identidad afrocubana, o sea, afrodiaspórica en su versión local. Lo controversial del término afrocubano tiene larga data y no se agota en las fuerzas que se le resisten. África es el mundo de crianza y educación comunitaria que no distingue entre hijos, primos, sobrinos y ahijados, es familia interracial junto a la extendida familia religiosa, sus códigos solidarios, sus bailes, comidas, músicas y una amplia tradición ética y filosófica que se resumen en un patakín, una firma palera o abakuá o un canto conocido desde andilanga. Vive en medio de celebraciones que mezclan lo ritual y lo pagano, lo útil con lo bello, lo privado y lo colectivo, el consejo con el regaño, lo de aquí con lo de allá, lo íntimo y lo político, el patio, la patria y el universo.

Recién llegada la Revolución, en el momento en que las Sociedades de Color se esfuman de la vida cubana, estas religiones profundizaron su rol en medio de las transformaciones y afianzan complicidad y ayuda mutua allí donde las leyes revolucionarias nunca llegaron.

Es cierto que en 1960 se crea el Departamento de Folklore del Teatro Nacional de Cuba, con el brillante etnógrafo y musicólogo Argeliers León a la cabeza y más tarde, en 1962, el Conjunto Folklórico Nacional, integrado por mujeres y hombres en su mayoría religiosos practicantes que, a partir de ese momento, suben al escenario para ofrecer sus cantos y bailes como Arte, ganando aplausos dentro y fuera de Cuba. Muchos de ellos alcanzan el estrellato como Nieves Fresneda, Jesús Pérez (Obbá Illú), Lázaro Ross, Zenaida Armenteros o El Goyo Hernández.

Fue un gran paso, pero si contemplamos sólo las ganancias escénicas, quedan fuera de foco conflictos y contradicciones que, en la vida cotidiana, sufrían tales prácticas religiosas, tornándose en impedimentas para el acceso a universidades y militancias políticas.

Más allá de los éxitos internacionales de bailes y cantos afros, al correspondiente universo religioso real se le cierran libertades, devaluándole como expresión de atraso e ignorancia.

En la novela más popular del momento, Cuando la sangre se parece al fuego, su autor, Manuel Cofiño, uno de los pocos escritores cubanos identificados con el realismo socialista, refleja el proceso de disolución de las religiones negras arrastrada por las aguas claras del futuro socialista. Estas afroreligiones sufrieron el mismo dogma y represión que aquellas que guardaron armas y conspiraban contra la revolución, aun así, sus practicantes, inmersos en el cambio revolucionario, por no abandonar su religiosidad fueron marginados de importantes responsabilidades políticas y administrativas. Gracias a su horizontalidad, espiritualidad acreditada por siglos y estrategia cimarrona, conservaron los saberes transmitidos oralmente, rituales secretos y viejas prácticas de solidaridad y resistencia. Las afroreligiones fueron espacio creciente para un conflicto ideológico sustancial que aún marca la subjetividad de un amplio sector social dentro de Cuba: conciencia religiosa versus conciencia política, expresado en libros y discursos como una pelea dicotómica que suele resolverse a favor de lo político, ocultando la complejidad del universo religioso.

Aunque este no fuera el debate esencial entre quienes practican afroreligiones, donde hay sujetos de todas las “razas” , dicho conflicto no ha dejado de estar latente en el campo religioso cubano de las últimas seis décadas.

Las religiones negras en Cuba siempre han vivido el peligro de fragmentación y cooptación. Su jerarquía, autoridad, popularidad, exitosas practicas rituales y comerciales, cohesión grupal, diversidad de su membresía, más el alcance de sus valores intra y extraordinarios, constituyen un modelo social, cuya relativa autonomía debe ser objeto de políticas más comprensivas. Por eso me resultó curioso que en el libro de entrevistas que en 1985 hizo el dominico brasileño Frei Beto a Fidel Castro, no aparecen las afroreligiones, siendo ambos interlocutores de países marcados por la esclavitud, el colonialismo y el cimarronaje. Esta curiosidad la comenté a Frei Beto hace unos años y su evasiva me dejó más curioso aun.

Lo cierto es que ese mismo año, aunque no con el cuidado que son tratadas las religiones antes colonizadoras, las afroreligiones también comienzan a ser reconocidas políticamente al crearse la Oficina de Asuntos Religiosos del PCC en 1985.

Escuché a Filiberto O’Farrill, en su casita de Poey, hablar de una soñada Asociación de Babalawos, a cuyos organizadores, que ofrecieron palomas y un tambor en los jardines del Movimiento Cubano por la Paz, no se las aprobaron. Supe de la preparación del I Encuentro de Estudios Afrocubanos, preparado por la Sociedad homónima que intentaron restaurar Fernández Robaina, Tato Quiñones y Lázaro Buría, con apoyo de Natalia de Bolívar y grandes figuras religiosas, abortado por la UNEAC. Conversé con nigerianos residentes en Nueva York que durante años soñaron abrir una Academia de Lengua Yoruba en Cuba que también fuera negada.

Estos y otros empeños son parte de una historia no escrita ¿Cuántos fuimos testigos o cómplices de sucesos subterráneos que fueron el magma de la explosión de los temas raciales en la próxima década? ¿Cómo fue que los temas de la religiosidad fueron dando mayor margen a la problemática socio-racial? Y por qué ambos temas tomaron tanta distancia el uno del otro, al punto que las religiones afro apenas se involucran en el debate racial y, por otro lado, la mayoría de los analistas y análisis sobre las problemáticas raciales en la nación, suelen desentenderse de los temas religiosos, de los creyentes y de las viejas estrategias de solidaridad y resiliencia de estas afroreligiones?

Ambas miradas adolecen de la necesaria articulación e intercambios sistemáticos, donde enriquezcan y renueven prácticas propias. Aunque vale mencionar el valor que alcanzan las obras y espacios donde ambas visiones convergen como lo han hecho Tato Quiñones, Jesús Fuentes, Lázara Menéndez, Víctor Betancourt, Jesús Hernández El Goyo, Gloria Rolando, Tomas Fernández Robaina, Manuel Mendive y otros pocos que intentan sostener tan difícil diálogo en Cuba.

Luego, los noventa irrumpen con varios sucesos editoriales. Justo en 1990 aparece la primera reedición de El Monte de Lidia Cabrera después de 1959, cinco mil ejemplares agotados durante la primera semana en la Feria del Libro, celebrada en PABEXPO, Los orishas en Cuba de Natalia de Bolívar, se convierte velozmente en un best-seller, El negro en Cuba, de Tomas Fernández Robaina, aparece tras un forzado sueño editorial de diez años y los tres tomos de Estudios afrocubanos, de Lázara Menéndez, extraordinario libro de texto para la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana, removió los anaqueles del elitismo eurocéntrico de tan rancioso –para no decir racista y blanqueado- lugar. Así comienza el boom de temas afroreligiosos en Cuba, a las puertas del Periodo Especial.

El Congreso del Partido se pospone para 1991 y entre los temas centrales está la promoción de negros, jóvenes y mujeres, junto a la noticia de que los religiosos podrán ser miembros de Partido Comunista. Es fácil pensarlo hoy; pero entonces fue una noticia escandalosa que generó grandes discusiones, resistencias e incomprensiones dentro y fuera del partido; tanto pesaban los dogmas y prejuicios.

El discurso de los estudiosos es una cosa y el discurso de autoridades religiosas, reconocidas por su jerarquía y sabiduría es otro. Estos últimos no tienen presencia en la esfera pública, no poseen revistas o boletines que sean órganos difusores de doctrinas, reflexiones y modos de conocer su alcance social. Nunca he podido leer aquella queja porque no fueron invitados a saludar al primer Papa de visita en Cuba, ni la poca presencia de los jerarcas de otras religiones durante la recepción ofrecida al Oní de Ifé de visita en Cuba. No hay entrevistas sobre figuras ni artículos sobre eventos importantes o sobre el trabajo que hacen en comunidades y cárceles, ni convocatorias a cursos y conferencias. Ni siquiera promueven los encuentros entre médicos, científicos y Babalawos, muy provechosos para las tres partes según estas confiesan a los pocos curiosos que llega la noticia. Difícil saber cómo estas religiones establecen alianzas con musulmanes o iglesias cristianas donde la presencia negra crece. Ni sabemos cómo se dirimen sus debates epistemológicos, de género, de asimilación de nuevas prácticas o de sus propias ortodoxias. Ergo, difícil es saber su opinión en el debate antirracista cubano y las causas del repliegue de su potencial fuerza emancipatoria en esta lucha.

También hay batallas exitosas y logros sociales a lo largo de seis décadas, que no por menos publicadas han dejado de celebrarse.

Es un resultado de esas batallas que un babalawo de 34 años en Ifá como Lázaro F. Cuesta (Iwori Bofun) haya sido el Gran Soberano del Supremo Consejo del grado 33 para la República de Cuba, Gran Maestro de la Gran logia de Cuba y Presidente del Patronato del Asilo Nacional Masónico Llanso entre 2011 y 2018, que Ramón (Mongui) Torres Zayas, haya alcanzado su doctorado con una tesis sobre los Abakuá, sociedad a la cual pertenece y estudia su renovado campo; que los libros de Lázara Menéndez, Jesús Fuentes y Natalia de Bolívar sean cada vez más aclamados y leídos por masas lectoras, que lideresas de varias casa-templos hayan logrado reivindicar sus prácticas de género dentro de la religión, que se legitimen en laboratorios farmacéuticos y repertorios clínicos las formulas de brebajes, emplastos y cocimientos con que nuestras ancestros hicieron de la naturaleza la mejor medicina a los males del cuerpo y el alma, que una pastora cristiana como Isset Samá haya hecho tan hermosa declaración antirracista ante su iglesia en días recientes…

Aunque sean lamentables las recientes declaraciones sexistas de la Sociedad Cultural Yoruba sobre las Iyanifá, un conflicto que parecía resuelto a finales de siglo pasado y ahora resucita en un contexto poco saludable para el feminismo en la región. Insulta saber que grandes marcas de la moda internacional se apropian del diseño de las sayas multicolores de nuestras santeras, en una otra forma de extorsión de nuestras identidades. Y que siguen las acusaciones reales e infundadas sobre el comercialismo dentro de estas religiones: no debe resultar raro que en este rincón de la sociedad también proliferen conductas mercantilistas, corruptas y criminales; otra cosa es la acusación de comercialistas a las religiones negras de la región (santería, candomblé, vudú), lo cual parece una trampa nacida de la competencia con otras religiones, justo en un proceso de internacionalización de estas religiones negras, que les permite instaurar legalmente sus instituciones, profesionalizar sus figuras jerárquicas y aumentar el reconocimiento de sus valores de solidaridad, resistencia cultural y saberes, no solo para afrodescendientes. No olvidemos que todo ello era, hasta hace poco, marginalizado, a pesar de ser practicadas por todas las clases sociales.

Dichas acusaciones, curiosamente, no suelen compararlas con otras religiones financieramente poderosas, de jerarquía mundial, dueñas de diversas propiedades e instituciones bancarias, mediáticas, educativas, etc.

¿Cómo, entre las miles de fotografías de Fidel Castro, se olvida aquella, en medio de una larga gira que hizo por varios países africanos en los años setenta, donde aparece vestido de blanco, con ciertos atributos rituales? Jamás la he vuelto a ver, ni siquiera en asociaciones afroreligiosas que constantemente renuevan su compromiso revolucionario.

Se han promovido poco excelentes biografías y testimonios de personalidades como Nisia Agüero, Freddy Ilanga (traductor de swahili del Che en el Congo) y Natalia de Bolívar por solo mencionar tres, que incluyen reveladores pasajes del universo religioso negro en sus vidas o las conversiones religiosas y en la conciencia racial de altos oficiales y diplomáticos cubanos en África como Omar Izquierdo, Heriberto Feraudy o Juan F. Benemelis, entre otros, cuya capacidad más o menos crítica articula puentes entre las visiones africanas y cubanas de conciencia racial, religiosa o afrodiaspórica, revelando políticas africanistas, diásporicas y raciales apenas abordadas con profundidad por estudiosos cubanos de la religiosidad, la afrodiáspora y la geopolítica.

Lamento mi poquita fe, mi modo intermitente y, a veces irrespetuoso de acercarme a estas religiones, pues tendría algunas respuestas, desde sus códigos, a preguntas que no necesitaría escribir.

Lo cierto es que apenas se conocen sus figuras jerárquicas, algunas legendarias, otras de más reconocimiento fuera que dentro de la isla, otros dejando su impronta en el mundo de la internet, otros recuperando sus contactos con tierras y autoridades religiosas de África, otras más vinculadas a la farándula, otras al boyante mercado afroreligioso, algunos veteranos reconocidos por su sabiduría ancestral, otros por su memoria descarnada de cuando hacían religión en el underground socialista. Apenas se conoce el espacio de ritualidad, pedagogía, goce y hermandad comunitaria que signa los encuentros del Cabildo Ifá Iranlówo, liderados por Víctor Betancourt Omolóafaoró Estrada, uno de los sacerdotes y autores más osados y controversiales del campo afroreligioso cubano. Tampoco son públicos los debates epistemológicos, de género, de asimilación de nuevas prácticas o de sus propias ortodoxias que están teniendo lugar y que la transmisión oral a veces distorsiona o confunde. Así, parece ser un mundo que no se mira al espejo, ni a la televisión ni al futuro, sino que se repliega o calla sus propuestas ante los seguidores que, dentro y fuera de Cuba, siguen apostando por el camino de los orishas.

Viernes 19 de Junio del 2020, en Cayo Hueso, Centro Habana.

¡Vuela alto hermano Tato!

Mi “hermano mayor” Tato Quiñones creó en el año 2008 el boletín “Desde La Ceiba”, con cual nos ponía al corriente de textos que recorrían las redes y en el que hilvanaba artículos sobre diversos tópicos de interés. Tato editaba el boletín letra por letra y lo envía desde su modesto correo de Cubarte. No faltaron los tropiezos.

Un buen día del año 2014 le propuse crear una lista de distribución para facilitarle su trabajo y de esta manera apoyarlo en su noble labor. A partir de entonces, “Desde la Ceiba” llegó cada vez desde está lista de casi 400 suscripciones. Fueron en total 380 boletines, 234 de los cuales se divulgaron con la ayuda de la mencionada herramienta, entre marzo del 2014 y agosto del 2018.

Agradezco a la vida la posibilidad de haber trabajado codo a codo con Tato. Aún no puedo creer que ya no recibiré ni siquiera aquellos mensajes, donde me permitía tomarle el pulso a La Habana desde la distancia. Me acostumbre a sus mensajes semanales. Me faltaran a partir de ahora.

Sirva esta comunicación para recordar al intelectual íntegro que fue nuestro Tato. Para pedirle al Universo que cuide él y a las personas antirracistas que honremos su nombre. Tato vivió y luchó por una Cuba sin racismo y sin clasismo. Tato murió pensando sobre todo en quienes viven “en el fondo del caldero”.

¡Igbae hermano mayor!

Te querré siempre,

Tu Negra



Lo más racista, sexista y homotransfóbico de Cuba en el 2019

De todo se aprende, también de las actitudes, contenidos, promociones, etc., racistas, sexistas y misóginos que habitan en las redes y en la (mal) llamada “vida real.
En este artículo me propongo listar, aquellos acontecimientos que como activista antirracista considero oportunos resaltar, entre otras razones, por el sabor amargo que dejaron, por la cantidad de personas que se movilizaron ante esos sucesos, los debates que se suscitaron y a partir de los cuales aprendimos con creces.
En este sentido, la labor de les activistas y personas sensibilizadas con la lucha contra el racismo, la discriminación racial, el sexismo la misoginia y la homotransfobia, ha servido de algo. Hemos declarado tener tolerancia cero ante aquello que lacera la dignidad de los seres humanos.
Esta es la lista de racistadas y machorradas del 2019 cubano. ¡Compártela!

 

1. La muchacha del bus y el chofer que le dijo “Negra Mona”

El 19 de diciembre del 2018, la profesora de Educación Física Gelaisy Cantero de los Santos viviría un episodio racista, que se haría popular en el enero del 2019. Al subirse a un ómnibus e intentar pagar por otra pasajera, fue llamada “Negra Mona” por el chofer del vehículo.

La joven, que continúo su viaje con supuesta tranquilidad, interpuso una denuncia al día siguiente, en la Fiscalía Provincial de la capital, lo cual fue comunicado en las redes sociales por Alianza Unidad Racial, iniciativa antirracista que realiza acompañamiento legal a casos como este:

“Nos encontramos en estos momentos en F y 25 en la Fiscalía Provincial de La Habana, Oficina de Atención al Ciudadano para presentar formalmente la queja, por agresión verbal que fue víctima nuestra hermana Gela Cantero de los Santos”.

Ya ha transcurrido un año de este episodio, aún no sabemos si la denuncia fue llevada a tribunal y qué se dictaminó. No obstante, el incidente sentó un precedente importante en cuanto a la impunidad de la discriminiación racial en Cuba. Aún cuando no existe en el país una norma especifica contra el racismo, sí existen vías de encauzar una denuncia de este tipo. Conózcalas aquí.

 

2. Raúl Torres: “El pingúo de la trova” o “Necrotrovador”

El reconocido cantautor cubano Raúl Torres, autor de temas emblemáticos de la trova cubana, protagonizaría en abril del 2019 uno de los episodios más misóginos y sexistas del año, cuando tratando de defender a un supuesto ofendido, usó frases ofensivas contra madres cubanas.
Ante las críticas sobrevino una respuesta del músico, donde se confirmó que no le interesó jamás reflexionar seriamente sobre lo acontecido.
Con anterioridad, Torres había exhibido toda la homofobia de la que es capaz, cuando respondió al texto del periodista  “Raul Torres tiene que parar”, publicado en Hypermedia Magazine.
En un post compartido en su muro de FB, que luego fue reproducido por el periodista, Torres se refiere a Padilla Cárdenas llamándole “mijita”, entre otras frases aludiendo a la orientación sexual y a la virilidad. Del mismo, un fragmento:
EMINENTE CONSUMISTA DE SU TRASERA NATILLA
PARASITO DE SI MISMO EL TAL TILBERTO PANDILLA.
MEDIO TIPO, CASI ALGO QUE NADIE DEFINIRÍA
EL TREPA TRAIDOR DEL TIEMPO, EL HÍBRIDO DE LA ARPÍA.
EN EL FONDO TIENE UN SUEÑO, MEGADARK DE LA PORFÍA,
UN LÁPIZ CON ESCAFANDRA NO IMPRESIONA LA OBRA MÍA,
HIERBA MALA DEL ENSAYO, PERRA ESCRIBIENDO SANDÍAS,
NINFA ENFERMA DE LAS TETAS, MIJITA ESTÁS ENCENDÍA

3. Michel Mirabal denuncia la violencia machista recurriendo a la violencia machista

El artista plástico Michel Mirabal, nieto de la ilustrísima cantante Martha Jean Claude, se planteó luchar contra la violencia de género, dice él, cuando en una especie de video-performance apareció percutiendo las nalgas de cuatro mujeres cubanas. El audiovisual recorrió las redes en el junio del 2019 y fue eliminado por su autor luego de la lluvia de críticas, aunque no se sabe si por sensibilidad ante estas.

Las comentarios negativos sobre el performance sobrevinieron desde todos los ámbitos posibles mientras Mirabal pedía culminar su “obra”.
A las críticas el artista respondió usando términos como “extremistas”; además de llamar(nos) “ignorantes” a quienes denunciaron(mos) el performance por misógino y sexista; “talibanes extremistas escondidos detrás de la fachada de defensores de estos fenómenos y no son más que hipócritas esperando un desliz para regar su veneno y pedir sanciones”, dijo.
Sin embargo, el debate en el muro del artista plástico no se inició con la publicación el video-performance, sino con la convocatoria que puso con anterioridad, cito: “…necesito 3 mujeres con nalgas y no solo con ellas, deben estar bonitas, y es serio, será para un video arte”.
La segunda parte del performance, que incluyó entre otros, la participación del músico José Luis Cortés “El Tosco” (quien había sido denunciado como agresor de la cantante Dianellys Alfonso Cartaya) pretendió explicar la intención del primer video. Malogrado. Pésimo.
No obstante, Mirabal no aprendió; tanto en entrevistas como en su propio muro de FB dio muestra de que para proponer debatir sobre violencia de género, lo primero es saber qué es patriarcado y cómo funciona la violencia machista. Como dijo la periodista Thais Gaes, las respuestas de Mirabal no procedieron nunca. Mirabal no luchó contra la violencia de género; él mismo ejerció como quiso la violencia simbólica: él percutió sobre el trasero de cuatro mujeres cubanas.

4. Periódico Girón y la caricatura homofóbica

El periódico del Partido Comunista en la provincia de Matanzas compartió, en julio del 2019, una caricatura con la cual se intentaba descalificar, para quien ya no existen calificativos, o sea, al secretario general de la OEA Luis Almagro. Para ello se utilizó la frase “salir del closet”, la cual como sabemos pertenece a los términos de común uso dentro de la lucha por los derechos y la visibilidad de las personas disidentes sexuales y genéricas.

El artista plástico matancero Manuel Hernández es el autor del dibujo, que fue denunciado por el activista Yadiel Cepero, quien la publico en su muro de FB.

A lo anterior se sumó  la intervención del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). Luego el artista, al ser entrevistado por Q de Cuir, aseguró que no tenía intención de discriminar. Pero lo hizo, y ahí estaba Yadiel para darse cuenta.

5. Música denuncia discriminación racial en el Hotel Parque Central

Ana es una joven música de 29 años que estudió en el Conservatorio Amadeo Roldán en La Habana. En su perfil de FB, el día 7 de agosto, compartiría el siguiente estado:

Ayer martes 6 de agosto fui a ver a las chicas de “MULATAS SON” a la terraza “MIRA-HABANA” (la ampliación del clásico HOTEL PARQUE CENTRAL) lugar donde me trataron “super bien” y no tengo quejas ninguna…EL PROBLEMA fue cuando quise subir a la “tal” terraza…En cuanto puse un pie dentro del lobby me abordó un custodio con una forma NO correcta para preguntarme para donde iba solo por ser cubana. (Según la forma que el “tal” custodio me trato parece que me iba a robar algo del local o simplemente no tenia dinero suficiente como para entrar a un lugar como ese…) y a la salida yo lo quise abordar para tratar de darle una lección y la repuesta de él fue que él era el SECRETARIO DEL PARTIDO del hotel y que esa era una institución “5 estrellas” que se reservaba el derecho de admición (que por lo cual él podía decidir quién entraba y quién NO…Pedí para hablar con su superior y fue “PEOR EL REMEDIO QUE LA EMFERMEDAD” pues aquel compañero fue mas déspota y mas grosero que el “tal” custodio….
ME PREGUNTO: A QUIÉN “COÑO” PUEDO QUEJARME ?????? DIGANME USTEDES POR FAVOR!!!!!!!

En pocos minutos, casi 100 comentarios se acumularon en el post de Ana, algunos de los cuales intentaban responder a su pregunta. Otro parte de quienes allí comentaron, confirmaron la existencia del racismo y la discriminación racial en Cuba, en especial en el ámbito del turismo, al tiempo que algunas personas escribieron testimonios acerca de incidentes de igual magnitud, cuando no los dejaron entrar a un hotel en el país, una realidad bastante común en Cuba, aún en la actualidad.

 

6. La pelotera que se pinta los labios mientras está al bate

El sitio web de Radio Cadena Agramonte, la emisora de la provincia Camagüey, reprodujo una caricatura sexista, en una nota publicada (que luego fue borrada) en su plataforma el pasado 18 de agosto de 2019.

El artículo donde se encontraba la imagen se refería a un entrenador de la provincia, quien había sido promovido para dirigir el equipo femenino de béisbol de Cuba.

La caricatura que acompañaba la nota periodística banalizaba a la mujer pelotera, quien en pleno juego se pinta los labios. Su representación, además de sexualizada, intenta alimentar el estereotipo de que las mujeres no toman su rol en serio, como que “no están puestas pa eso”, sino que la estética es más importante que su función, en este caso, como deportista.

El sexismo también se muestra en la invisibilización de las dos atletas camagüeyanas, Mayumi Solano y Katherine Fals, a quienes únicamente se les menciona en la nota, cuando se podía haber aprovechado la ocasión para exponer sus resultados deportivos y por qué fueron incluidas en la selección nacional.

 

 

7. Cirle “Pelo Bueno” denuncia a cuatro voces el racismo en Cuba

La activista afrocolombia Cirle “Pelo Bueno” estuvo de vacaciones en Cuba en agosto/septiembre de este año.

Durante su estancia, originalmente turística, la activista se encontró con el público afrocubano gracias al proyecto “Lo llevamos Rizo“, que preparó una conferencia para la ocasión, la cual tuvo lugar el 20 de agosto, en la Casa de África. Hasta ahí todo bien.

De regreso a Colombia, la reconocida influencer denunció la discriminación racial que vivió en la isla, el 6 de septiembre, en su cuenta de Instagram. Si usted quiere poner a prueba sus conocimientos sobre los diferentes prejuicios, actitudes y estereotipos racistas, puede consultar su testimonio. Ahora le brindo tan solo un adelanto:

“El lugar más intimidante fue el restaurante. Los meseros daban un trato cordial a los hombres blancos en la mesa, a mí y a la acompañante de nuestro otro amigo – él blanco, ella negra- nos trataron con desden, y mucha descortesía.
Yo estaba ahí pagando exactamente lo mismo que ellos, hombres blancos y europeos, pero yo no merecía un trato digno. Ni un solo día fue diferente”.

8. Reglamento transfóbico en hotel estatal viola la Constitución

El hotel Pernik del estatal Grupo Hotelero Islazul, poseía, en septiembre del año del 2019, el siguiente reglamento interno:

En dicho documento, en la sexta viñeta, se prohibe el acceso las personas trans a la sala de fiestas de la instalación, contradiciéndose el artículo 42 de la nueva Constitución de la República, la cual proscribe todo tipo de discriminaciones, incluidas aquellas referidas a la orientación sexual e identidad de género.

El reglamento interno inundó las redes cubanas el 17 de septiembre, luego de ser denunciado por Chirly Morenza, integrante de la red TransCuba y derivó en una queja que fue enviada al organismo correspondiente.

Según IPS, desde el Cenesex y la Comisión de denuncias para mujeres violentadas y la población LGBTI en Santiago de Cuba, se realizaron acciones pertinentes para solucionar este incidente.

Por su parte, la dirección del Grupo Hotelero Islazul le aseguró al activista Mariano Arturo Ochoa Poveda, 24 horas después, haber adoptado las medidas necesarias para hacer cumplir la Ley de leyes.

 

9. Frank el Makina, el youtuber más homotransfóbico de la República

Un youtuber cubano publica en su canal, el 29 de septiembre del 2019, un video con criterios homofóbicos y transfóbicos. En dicho material audiovisual, Frank el Makina se refiere a las personas travestis como “estúpidos”, “la vergüenza del país, “una plaga” y promete darle duro.

El video  fue denunciado, debido a su carácter transfóbico, en la red social Facebook por varios activistas LGBTI, quienes también dejaron allí comentarios.

Luego el youtuber publicó un segundo video donde alega que ha sido acusado de homotransfobia. El único argumento que usó El Makina para defenderse es que el manager de su canal es un hombre gay. Qué falta de creatividad, ¿cierto?

 

10. Con dos que se quieran

Miguel Cabrera, historiador del Ballet Nacional de Cuba, y el cantatutor Amaury Pérez protagonizaron hace unas semanas, el 29 de octubre del 2019, uno de los episodios más racistas que ha involucrado a la televisión cubana. Se trata de la transmisión del programa Con dos que se quieran.

Partiendo de la carrera profesional de Cabrera y de su labor como historiador del Ballet Nacional, se expusieron ideas racistas, clasistas y sexistas.

Amaury, en su calidad de anfitrión, se divirtió con las racistadas dichas por Cabrera, las que cobran importancia teniendo en cuenta quién las dijo.

A partir de transmisión del programa se suscitó un debate en el cual afloraron ideas tan discriminatorias como las exhibidas en horario estelar, aquel martes de octubre. Por ejemplo, la trovadora Heidi Igualada llegó a cuestionarse en su muro de FB, del cual fui bloqueada, si solo los negros podrían defender a su “raza” (el entrecomillado es mío, dudo que la música sepa que la razas en el homo sapiens no existen, de ahí que haya que usar comillas).

Una semana después, pusieron en práctica la estrategia de “control de daños” al retransmitir la entrevista al músico y babalawo Alberto Tosca, quien lleva más de un año fallecido. El colofón lo puso Abel Prieto, actual presidente de Casa de las Américas, cuando publicó en un texto, que salió en el periódico Granma y en su blog, donde esgrime —en función de amigo que defiende al socio— el argumento de la relación de amistad entre Fidel Castro y Amaury, lo cual como sabemos anula cualquier debate posible.

Bonus track: Casting racista

La activista Lisset Govín Murdoch denunció hace el 11 de diciembre pasado, que en un grupo de FB llamado Secta de la croketa suprema se había publicado el siguiente cartel:


Como respuesta, la propia activista y un par más de personas se comunicaron con Olga para ver qué podría justificar un cartel tan racista como este.

Según un internauta, se trata de que ciertos empresarios forman compañías de danza para que se presenten en países donde solo se aceptan personas blancas. Si así fuese el caso, ¿sería posible publicar en la Cuba post Constitución del 2019 un anuncio con este contenido racista? ¿No se estaría incurriendo en un delito? Estas son las preguntas que muchas personas nos hicimos.

Como quiera que sea, sabemos que, por ejemplo, en la televisión cubana las personas negras suelen representar únicamente cierto tipo de personajes estereotipados como santeras, putas, delincuentes, babalawos, etc. Además, como reconoció recientemente el actor Renny Arozarena en entrevista con Juventud Rebelde:

«Hay muchísimos actores con talento esperando su oportunidad. Y en el caso de los negros, hay una sutil desventaja, que al final es discriminación en un país que hace ya 60 años comenzó una batalla contra el racismo. Por lo general, los personajes protagónicos de las películas, telenovelas y series cubanas tienden a ser blancos. Es vergonzoso en un país multirracial».

Hasta aquí la lista de incidentes. ¿Conoces algún otro que haya tenido importancia para Cuba? De ser así, te pido que lo pongas en los comentarios.

¡Ojalá tengamos un 2020 con mucho menos racismo, misoginia, sexismo y homotransfobia!

Tomás Fernández Robaina: Permiso para opinar

Por: Tomás Fernández Robaina

Los que desde hace años batallamos y demandamos a nuestro Estado y Gobierno, la conveniencia y beneficiosa implantación de políticas y programas particulares para eliminar la histórica desigualdad educacional, social, económica de la población negra en Cuba, aplaudimos con optimismo, el anuncio oficial hecho por nuestro Presidente, Manuel Díaz Canel. Él dirigirá y velará personalmente las medidas oficiales y sociales para luchar contra la discriminación y el prejuicio racial vigentes, como consecuencia de las limitadas acciones asumidas, desde 1959, por nuestras instituciones para enfrentar al racismo, no siempre solapado, pero no identificado como tal, por parte de los que diseñan las políticas educacionales y culturales en nuestra sociedad.

El texto de Roberto Zurbano, Bienvenido el permiso para ser antirracista es una sana y conveniente invitación para reflexionar, y no olvidar a quienes, durante la república, denunciaron y plantearon la problemática racial en Cuba, mucho antes de 1959. En ese caso estaría, entre otros, Juan Gualberto Gómez (1854-1933), Martin Morúa Delgado (1856-1910), Rafael Serra (1858-1909), Lino D’ou (1871-1939), Evaristo Estenos (1871-1912), Pedro Ivonet (¿-?), estos dos últimos fundadores del Partido Independiente de Color, Gustavo Urrutia (1881-1958), Fernando Ortiz (1881-1969), Ángel Cesar Pinto Albiot (1882-1952), Ramón Vasconcelos (1890-1967), Lidia Cabrera (1899-1991), Nicolás Guillen (1902-1989), Rómulo Lachatañeré(1909-1951), Alberto Arredondo (1912-1968), Gastón Baquero (1914-1997), Serafín Portuondo Linares (¿-?), Teodoro Díaz Fabelo (1914-?); y en particular quienes abordaron el tema en los inicios del proceso revolucionario, cuando no era muy bien visto hablar sobre ello, entre ellos Walterio Carbonell (1924-2008), Juan René Betancourt (1917-1976), Sixto Gastón Agüero (¿-?), y Carlos Moore (1942).

Los que posteriormente continuamos en esa dirección, lo concebimos con la convicción humanista y revolucionaria de hacer lo justo y necesario; combatir los prejuicios y las discriminaciones raciales, machistas, homofóbicas, de género y religiosas, así como visualizar más ampliamente la silenciada historia social, política y cultural de los africanos y de sus descendientes. La recién creada Comisión antirracista debe tener en cuenta nuestro diverso accionar y visualizar la injusta historia que hemos vivido para evitar la repetición de errores entre ellos el no haberse atendido nuestras históricas demandas y ser maltratados como si fuéramos enemigos del proceso por el cual también luchamos.

Por lo tanto, brindamos nuestro total apoyo a la Comisión supervisada por nuestro Presidente Díaz Canel, con la esperanza de que el trabajo a realizarse tenga en cuenta y se enriquezca con la experiencia acumulada por mujeres y hombres integrantes de los grupos Afrocubanas, Color Cubano, programa comunitario de la UNEAC, la Articulación Regional de Afrodescendientes de América y del Caribe (ARAAC). Igualmente debe tener en cuenta, los diferentes grupos actuales como: La Red Barrial de Afrocubanas, la Cofradía de la Negritud, el Club del Espendrú, Alianza de Unidad Racial, entre otros, enfrascados hacia el mismo objetivo.

Se desprende, en primer orden, por lo expresado en el párrafo anterior, la necesidad de reunirnos con el Presidente Díaz Canel, para expresarle nuestros criterios como activistas comunitarios y académicos antirracistas que trabajamos por el mejoramiento de nuestra sociedad. La creación de la Comisión es una señal certera del reconocimiento oficial de la existencia del problema y evidencia la disposición del gobierno de afrontarlo democráticamente con el objetivo de satisfacer nuestras históricas demandas.

Debemos lograr que se admire y se hable de nuestro país por todo lo logrado en la lucha contra el racismo, como se pondera en el presente la ayuda médica y educacional cubanas a nivel internacional.

Tomás Fernández Robaina, cada día más cimarrón.

Príncipe 109, barrio de Atarés, Municipio Cerro

26-11-19

Karo Moret: “No creo que exista un feminismo global”

Por

“Como emigrante solo tienes un camino y ese camino siempre es hacia delante porque has abandonado tu ítaca, ese sitio original y quieres llegar a otro lugar, ese viaje es en un solo sentido”. Karo Moret es afrodescendiente y hace 23 años que hizo ese viaje de Cuba a España. Ahora enseña Historia en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y es, sin pretenderlo, una excepción. No solo por la escasa presencia de mujeres racializadas que hay en los claustros, sino también por el tema que desarrolla en su doctorado: la influencia de las diásporas africanas en la cultura occidental. Construir una nueva historia de nuestro país que incorpore las “otras voces” es para Moret una cuestión de justicia y, sobre todo, de supervivencia.

Últimamente parece que poco a poco se está desmantelando el mito de la unidad racial de España y que se empieza a dar visibilidad a las comunidades racializadas después de mucho trabajo ¿Crees que es una realidad?

Sí creo que se están visibilizando las diferentes comunidades, pero todavía falta mucho. Yo llevo 23 años aquí y hace bien poco, tres o cuatro años, que empiezo a tomar conciencia del yo con perspectiva. Creo que lo que estamos viviendo ahora es solo el inicio.

Una de las manifestaciones de este reconocimiento se muestra en el creciente interés por el llamado arte africano contemporáneo, aunque la gran mayoría de estos artistas pertenecen a una elite de ascendencia africana formada en EEUU. ¿Es realmente una muestra del arte que se está haciendo en África? ¿Es adecuada la etiqueta?

Yo creo que la etiqueta de arte africano se podría utilizar ahora, en esta época de lo contemporáneo, pero lo que entendemos por arte africano en la antigüedad no existía como tal, es Occidente quien le da la categoría de arte. En África eran todo objetos que tenían una función y un uso, por ejemplo las máscaras que tanto utilizan en el arte occidental tanto Man Ray, Picasso o Magrit, en realidad tienen una función ritualística dentro de la sociedad africana. Si lo que me preguntas es por lo que se está haciendo ahora, en gran parte y sobre todo por el soporte, responde a lo occidental porque las obras no tienen la dimensión de objeto y herramienta que tenían en la antigüedad.

Entonces, como ha pasado con la moda y todo el debate de la apropiación cultural, ¿crees que en el arte lo “afro” es más bien una etiqueta comercial?

Lo primero que tenemos que tener muy claro es qué significa la apropiación cultural y sobre todo lo que significa el uso de esos objetos por parte de la sociedad occidental. Yo ni siquiera creo que sea algo que se tome prestado de otras sociedades. Tiene que ver más con el hecho de arrancarlo del significado original y no dar crédito al origen.

 En el libro Inapropiados e inapropiables, Silvia Albert Sopale dice: “La nueva dramaturgia que queremos impulsar en este país parte de un principio muy simple: nuestras historias las contamos nosotras”. ¿Estás de acuerdo? ¿Cómo conseguirlo?

Seguro que estás al tanto de lo que ha pasado en el Lliure. El hecho de que las historias las contemos nosotras es el ideal, es así como tendría que ser. Hasta ahora las voces fuera del mainstream no occidental no se recogían, no interesaban, y siempre se han dado versiones de todas esas otras culturas. Yo creo que la cuestión es que por lo menos ahora hay la posibilidad de incorporar a esos otros y a esas otras Cataluñas para que cuenten esas otras historias desde su punto de vista y sobre todo incorporando a las personas que viven esas historias. Es ahí por donde tiene que cambiar todo.

Sobre la polémica del Lliure quizá lo más sintomático es la excusa que da el director: aunque hubiera buscado actores negros para el papel, no los hubiera encontrado porque no están en igualdad de oportunidades.

Yo creo que él mismo se califica con eso, y ya para rematarlo añade: “Y yo tengo una hija negra adoptada, no soy racista”. Eso no te lleva al paraíso. Además lo fuerte es que el Lliure tiene actores negros, tan solo bastaba con abrir la puerta de la sala de ensayo.

Es habitual que se exija a las y los artistas racializados que sus obras tengan un componente político, que sean activistas, ¿Es también una forma de racismo, contribuye a estereotipar el sentido de las obras?

.@KaroMoret: “Las personas que se siguen citando en las clases son, casi exclusivamente, hombres blancos muertos norteamericanos o europeos” CLIC PARA TUITEARYo lo creo así, el problema es que para que eso no suceda tendríamos que estar viviendo en una utopía. Y como esa utopía no ha llegado, es necesario que se fuercen ese tipo de vías, que allá donde no haya una mujer, en una obra, en una exposición, o un pintor de origen no europeo, se reclame su presencia. Yo misma estoy más a favor de buscar la excelencia, pero para que todo el mundo pueda llegar a esa excelencia, lo primero es que todo el mundo tenga acceso. Con lo cual ahora mismo es necesario ese componente político, tanto por parte de las mujeres, como de personas racializadas y otras minorías. A lo mejor si a este director de teatro se le hubiera exigido un mínimo de cuota, no le hubiera quedado otra que lanzarse a la calle a buscar actores negros.

No he podido encontrar ningún dato sobre el número de mujeres racializadas en las universidades españolas. ¿Cómo es tu experiencia como investigadora? 

Yo creo que esa va a ser la segunda parte de mi tesis doctoral: mi experiencia como investigadora racializada en una universidad europea. Hace falta más presencia, aunque es evidente que no puedo reclamar una cuota de paridad siendo minoría, lo que sí exigiría de manera inmediata es el tema de los contenidos. Esto es muy importante, porque no solo se ignora a personas de otros orígenes dentro de las universidades, sino que se ignoran e invalidan agendas bibliográficas no occidentales. Lo que se estudia, las personas que se siguen citando y exigiendo en las clases siguen siendo hombres blancos muertos norteamericanos o europeos. Y casi diría exclusivamente, porque además los mismos docentes ni siquiera son conscientes de ello, no le dan a los alumnos herramientas para ir a buscar otras agendas bibliográficas que complementen la que tienen.

¿Notas que por lo menos ahora hay más interés en que esto ocurra?

No, la cuestión es que ni siquiera hay ese interés. Es mi deseo, pero muy utópico. Ahora estamos luchando por que los alumnos pidan más y sean capaces de exigir a los profesores ampliar la bibliografía y que pregunten qué pasa con el resto del mundo, por qué no se estudia.

Tu trabajo de investigación se basa en un estudio sobre la influencia de las diásporas africanas en la cultura occidental, especialmente en la europea. ¿Por qué es importante este reconocimiento para las nuevas generaciones racializadas? 

Yo creo que es una cuestión de recuperar las voces y el crédito de las culturas originarias, de darle al César lo que es del César. Durante muchísimo tiempo la cultura occidental ha sido el origen de todo y la fuente de todo, ni siquiera ha habido un interés por pensar que no puede ser casual que haya tantos cambios en la misma cultura. Hay que recuperar esos momentos en los cuales la cultura occidental se ha apropiado y se ha mimetizado con otras culturas, porque además en la mayor parte de los casos lo ha hecho empleando el terror.

¿Crees que hacen falta más referentes propios para las generaciones de afrodescendientes que existen en España?

Evidentemente que sí, porque la historia española no es la historia de EEUU. Necesitamos una historia propia, ya es hora de que esos referentes se incorporen y formen parte de esa nueva historia española..@KaroMoret: «Los afrodescendientes hemos tomado casi exclusivamente como referencia la lucha de los negros en EEUU. Necesitamos construir una historia propia» CLIC PARA TUITEAR

¿Ocurre algo parecido dentro de los afrofeminismos?

Está claro que es la parte norteamericana la que más ha impulsado el tema de los  afrofeminismos, eso ha facilitado que todas las luchas de la población negra en EEUU, y sobre todo el pensar sobre esas luchas, esté reflejado en los libros y las investigaciones. El inconveniente de esto es que muchos afrodescendientes del mundo, a falta de esas mismas investigaciones en nuestros países, hemos tomado casi exclusivamente como referencia la lucha de los negros en EEUU, olvidándonos de todos los referentes que tenemos en nuestras propias culturas. Ya es hora de que se invierta en eso y de que nosotros nos dediquemos a buscar nuestros propios referentes. Es una cuestión de supervivencia, porque ni mi vida ni la de mis antepasados es igual a la de los negros en EEUU.  Tenemos muchas cosas en común pero también muchas cosas que poco tienen que ver. Yo creo que es hora de buscarlos en Cuba, en el Caribe y también en la diáspora, porque es ahí donde nos encontramos la mayoría.

 ¿Dónde se pueden encontrar esos referentes?

Hay mucha gente haciendo muchas cosas en España, sobre todo muchas mujeres. Gran parte del interés que vemos ahora mismo se generó después de las visitas de Chimamanda [Ngozi Adichie] y de Angela Davis, ese fue el gran colofón de todo. Ha servido incluso para hablar otra vez de la conexión entre África y Caribe, con el tema del afrofuturismo o a través de la llamada filosofía africana. Es una filosofía que se establece casi de forma comunitaria, no es fija.

 Algunas ideas para empezar…

Yo recomiendo libros, los referentes que se los busque cada uno, creo que la gente ha de hacer sus propios deberes y empezar a identificar el racismo moral, el institucional y el estructural. Ahí van algunos: ‘Ser mujer negra en España’, de Desirée Bela-Lobedde, ‘El ocaso del liderazgo sacerdotal femenino en el Xangô de Recife: la ciudad de las mujeres que no será’, de Aida Bueno Sarduy, ‘On son les dones negres?: Feminisme africà i la representació de les dones africanes a la premsa catalana’, de Duodu, ‘Las que se atrevieron’ de Lucía Mbomío, ‘No hay sexo sin racialización’, ‘Las mujeres hablan mucho y mal’ o ‘Mujeres africanas’, de Remei Sipi.

Tu trabajo habla de la importancia de que los sujetos racializados, tanto si han nacido aquí como si no, tengan constancia de su proceso diaspórico. ¿Para qué puede servir?

No es algo que eliges. Yo creo que eso lo tienen a favor los sujetos que migran en relación a los sujetos que nacen en el territorio. Esto últimos generalmente se suelen olvidar del viaje que hicieron sus padres, sin embargo, notan que la sociedad les reclama algo, porque España no les reconoce como propios. Yo como puedo hablar como migrante ese viaje te obliga a situarte en cada uno de los momentos en los que estás y lo tienes súper claro, es fácil porque no te queda otra. Solo tienes un camino y ese camino es hacia delante porque has abandonado tu ítaca y quieres llegar a otro lugar, ese viaje es en un solo sentido.

A través del concepto de interseccionalidad explicas que existen tantas formas de vivir e identificarse como individuos existen. Pero al mismo tiempo, reconocer que hay opresiones comunes puede ayudar a llevar a cabo una lucha conjunta más efectiva. ¿Cómo se conjugan estas dos ideas?

En eso estamos, no tengo ni idea. Es algo que se está haciendo. Yo creo que es importante la idea de que no somos una sola cosa: tú no puedes decir cómo es alguien, porque esa persona es tan compleja como lo puedes ser tú. Hay que empezar por reconocer todas esas variantes dentro de un mismo grupo, pero no tengo una receta de cómo se puede conseguir. Creo que es algo que ha surgido a partir de los dos o de los tres últimos 8 de marzo. Ese momento en el que las feministas catalanas blancas, poderosas, las que ya llevan la lucha muy aprendida y sobre todo son muy académicas, se encontraron que las mujeres emigrantes que trabajaban en sus casas también querían ir al 8 de marzo. Todas quieren luchar por lo mismo, puede ser, pero esa tensión está ahí y el feminismo no ha sabido resolverla todavía. No le interesa conocer al otro, se cree que la simplificación sirve para todo el mundo, pero yo no creo que exista un feminismo global. Va a ser muy complicado darle la especificidad a cada una de las mujeres, porque sobre todo falta sentarse a escuchar.

¿Para ello primero es importante crear espacios negros no mixtos?

Yo creo que es importante porque a día de hoy seguimos ocupando estos puestos de la sociedad que no nos dan acceso a hablar libremente, a tener ese poder sobre nuestros actos y sobre nuestras palabras. Necesitamos lugares seguros, pero al mismo tiempo necesitamos lugares donde poder decirle al otro lo que nos está pasando, porque si no todo quedará entre nosotros. Hacen faltas espacios donde bajar esas violencias verbales y físicas al mínimo, y establecer procesos de verdadero diálogo, darte la oportunidad de entender y conocer al otro.

¿Existen esos espacios?

Se dan por momentos, yo lo intento en los cursos que doy, por eso me interesa tanto que la gente de la calle venga, porque al fin y al cabo la universidad no deja de ser un gueto; y la gente viene, sobre todo mucha gente nacida aquí que no conoce sus raíces.

 Tienes una niña. ¿Crees que vivirá en una España menos racista?

A mí me gustaría, yo sería feliz, pero en la vida real creo que mi hija incluso lo tendrá más difícil porque ella es mestiza, y esta sociedad sigue sin estar preparada. Seguimos en el nosotros y los otros, imagínate con esos mestizos, a medio camino entre una cosa y otra.

Me gusta mucho la frase con la que terminas un artículo que publicaste en la web del CCCB: “Acerquémonos a otras alteridades no solo desde la rabia y la deuda por la reclamación de nuestro espacio para ser. La invitación no es desde tu periferia, sino desde mi centro”. ¿Qué significa? 

Significa lo que te he comentado, darnos la oportunidad de conocernos y de entender que la periferia nunca está formada por un grupo en concreto, y que solamente el centro no es tu centro. Para esto lo principal es la generosidad. Hace poco me preguntaban si yo estaba de acuerdo con el tema de las reclamaciones, creo que apostaría por otro tipo de demandas, por el hecho de que se dé un reconocimiento, así daríamos un paso más directo para construir el futuro, y no esperando a que ese país me dé el dinero que yo creo que me debe, porque a partir de ahí es difícil construir nada más.

 Hay que construir algo nuevo.

Sí.

Tomado de Pikara Magazine.

Desde el malecón: Lista negra

Por Abraham Jiménez Enoa

Su rostro era el rostro de la locura. Los pómulos se le ensancharon hasta más no poder. Los ojos le flameaban, eran fuego puro. Daba golpes con el puño cerrado encima de la mesa. Caminó hacia la cocina y algo sonó, algún objeto voló y se incrustó contra el piso, contra la pared. Regresó a gritos. Intentó herirme con frases descompuestas. Yo permanecí inmune desparramado en el sofá. Hasta que me lanzó un golpe que esquivé, hasta que me dijo: “al final eres un negro, un jinetero, como todos los cubanos”. Me levanté. Me fui.

***

Segundo año de la carrera, allá por 2008. La facultad organiza una visita al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Nos muestran las redacciones, los sets, nos presentan periodistas que salen a diario en la tele. Directivos nos hablan del funcionamiento del sitio, nos dicen que tenemos las puertas abiertas, nosotros los estudiantes de periodismo, para cuando queramos colaborar. En aquel entonces aún quería ser comentarista deportivo, estaba emocionado de estar allí. Pasé al set donde se graba el noticiario deportivo, me senté en una de las dos sillas y le pedí a algún compañero de aula que me hiciera una foto. Una de las mujeres que guiaba la visita me vio. “¿Te gusta el deporte?”, me preguntó. Afirmé con la cabeza sin hablar. “Pues que bien, porque estamos buscando negros. No tenemos negros en las secciones de deporte y bajó esa indicación del Partido (PCC-Partido Comunista de Cuba, único en el país), ahora hay que preocuparse hasta por eso aquí”.

***

– ¿El de la foto de Instagram es familia tuya?

– Es el hijo de mi hermana, mi sobrinito.

– ¡No! ¿El papá es clarito, no? Porque salió súper adelantado.

Abraham Jiménez Enoa periodista cubano El Estornudo

Abraham Jiménez Enoa / Fotografía cortesía de Núria López Torres

***

No podía aguantar más. Iba a explotar. Las ganas de orinar eran insoportables. Había tomado varias cervezas y el cuerpo me pedía a gritos ir al baño. Estábamos caminando aún. Quedaban unas cuadras para llegar a O´Reilly 304, un restaurante de la Habana Vieja. Le dije: avanza y te alcanzo, estoy casi doblado. Divisé un poste eléctrico que estaba justo al lado de unos latones de basura. Me cercioré que no hubiera alguien cerca, que ningún policía anduviera merodeando, me camuflé como pude y oriné. Luego salí corriendo, me sentía liviano. Me llevaba dos cuadras de ventaja. Cuando la alcancé, ya estaba entrando al restaurante. El hombre de la puerta me escaneó con la vista, de arriba abajo. Yo jadeaba por la carrera, mi rostro tendría algunas gotas de sudor. “¿A dónde vas?”, me dijo. Adentro, vengo con ella, respondí. “Brother, aquí no queremos show, no pagamos comisiones, esto es un lugar tranquilo, pórtate bien”, dijo antes de dejarme pasar.

***

Un amigo nos puso en contacto. La periodista francesa quería venir a La Habana a escribir sobre la nueva Cuba, la Cuba después de Castro. El reportaje saldría en la revista Paris Match. Yo fungiría como su fixer durante un par de semanas. El primer día pactamos no trabajar, decidimos conocernos, tomarnos algo en la noche y hablar un poco de la isla, era su primera vez acá. La recogí en una avenida céntrica del barrio del Vedado y caminamos hasta un café. Mojito pidió ella, cerveza Bucanero yo. Después de la segunda ronda, “caminemos otro rato”, le sugerí. Calle L arriba, doblamos por la avenida 23, este es el corazón de la ciudad, le comenté. Unos metros adelante vi dos policías que nos miraban y hablaban entre ellos. Supe al instante que nos detendrían.

–Buenas noches, me permite su identificación por favor –dijo uno de los policías.

–Aquí tiene.

El que me habló, le entregó mi carnet al otro y este comenzó a comunicarse con el puesto de mando.

–¿Ustedes de dónde se conocen?

–Somos amigos, ella está de visita en Cuba.

–¿Pero amigo de dónde?

–Los dos somos periodistas y estamos trabajando juntos.

¿Periodista de dónde?

–De una revista.

–¿Qué revista?

–Una que usted no conoce.

Me dicen del puesto de mando que Abraham Jiménez tiene varias multas, que tiene antecedentes, dijo el otro policía.

–No tengo antecedentes, es que he tenido dos accidentes de tránsito –corregí.

–Bueno, eso es lo que nos dicen.

–Bueno, yo sólo le aclaro.

–Mira, se ve que tú no andas en nada, pero ella es extranjera y tú eres negro, así que mejor que no cojas por las avenidas para que no te vuelvan a parar.

***

Tiempo sin vernos. Cada uno andaba en lo suyo, en sus cosas. Tenemos que actualizarnos hermano, me dijo un amigo en la esquina de la casa. Varios meses habían pasado desde la última vez que conversábamos.

–¿Por qué no vamos hoy a Fábrica de Arte?  Dale, embúllate, que ahí ustedes la tienen fácil, eso está lleno de blanquitas europeas.

***

Solo nos veíamos de noche, éramos dos animales nocturnos. No me percaté hasta que, sin avisar, tocó la puerta aquella tarde. No entró a la casa y con una frialdad tremenda dijo que la disculpara por aparecerse de pronto, pero tenía que decirme algo. Nos habíamos conocidos un mes atrás en un tren que viajaba a Santiago de Cuba y en el que estuvimos 16 horas. Salimos, empezamos a conocernos, lo normal al principio de una relación. Luego todo fue más abrupto, más tosco. Hasta aquel día que lo entendí todo. Entendí por qué no salíamos a lugares públicos y siempre había una evasiva bien pensada. Entendí por qué no podía llamar a su casa, por qué no había días y solo noches. Aquella tarde me espetó: “Abraham, no puedo seguir contigo porque mi familia se enteró que estamos saliendo, un primo mío nos vio en la calle, y a mi familia no le gusta la gente de color”.

***

–Te vi en la foto con el presidente de España, no te puedes quejar, eras el único negro.

***

Un Ford de 1954 se desliza por la calle Línea. Es un taxi. Carga seis personas a bordo: el chofer y dos más delante, tres van detrás. La reproductora escupe la prosa de Bad Bunny. Una señora, que va a mi costado en la parte trasera, ha llegado a su destino y le indica al conductor donde debe frenar. El auto se detiene, pero la mujer no sabe cómo abrir la puerta. El chofer, molesto, la corrige, pero todo sigue igual. Me brindo y le doy una mano, logro que la puerta se abra. “Señora, vamos a ver si nos espabilamos”, le dice el conductor a la mujer. La mujer se venga con portazo furioso que hace temblar al Ford. El chofer acelera con violencia, sujetando el timón refunfuña para sí: “mírale el color y perdónala”.

Tomado de Gatopardo

Foto de portada: Núria López Torres

Por qué voto No a la nueva Constitución de Cuba a pesar del artículo 82

La posibilidad de que todas las personas cubanas, independientemente de su identidad de género y su orientación sexual, pudieran legalizar sus uniones amparadas por la ley suprema se nos escapó recientemente de las manos.

El 18 de diciembre pasado, un tuit de la Asamblea Nacional del Poder Popular nos anunciaba que el artículo 68 que definía el matrimonio como “la unión voluntariamente concertada entre dos personas” ya no quedaría en la letra de la Constitución que será llevada a referéndum el 24 de febrero de 2019.

De esta manera, quedó sellado el debate que por cinco meses tuvo lugar en Cuba a raíz de la modificación del concepto de matrimonio. El cambio de “hombre y mujer” por “dos personas” habría abierto las puertas a la aprobación del matrimonio igualitario en el país.

Antes del 68

Ha sido harto divulgado que la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Juristas de Cuba y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) trabajan hace años en un anteproyecto de Código de Familia.

Hasta julio del 2018, cuando se conoció que el Proyecto de Constitución contenía un artículo que abría las puertas al matrimonio igualitario, se pensaba que el nuevo Código de Familia propondría uniones civiles o consensuales como solución para las parejas del mismo género.

La jurista Zulendrys Kindelán Arias, quien laboró en el Cenesex desde  2007 hasta 2012 y participó en el proceso de redacción de dicha propuesta de ley (inédita), aseguró en un artículo publicado en Cuba Posible que “en el caso de las uniones de personas del mismo sexo, en la propuesta de nuevo ʻCódigo de Familiaʼ, se les reconocen los mismos efectos económicos que en el caso del matrimonio tradicional”.

También explicó que, en el caso de aprobarse la ley en cuestión, las parejas no heterosexuales podrían “reivindicar sus derechos” en caso de separación. Además, la norma jurídica resolvería “el estado de indefensión” de los miembros de la pareja “en materia de derechos sobre bienes, seguridad y asistencia social y transmisión de derechos hereditarios”.

Ahora, con la inclusión del artículo 68 en el Proyecto de Constitución en Cuba se abrió una oportunidad sin precedentes para que la institución del matrimonio dejara de ser discriminatoria, y pudiera constituirse como un derecho independientemente de la identidad de género y la orientación sexual de las personas involucradas.

El artículo fue apoyado por diversos sectores de la sociedad cubana, en especial por las personas LGBTIQ+, sus aliados, familiares y círculos de profesionales y artistas. Las casi exclusivas muestras de activismo tuvieron lugar en las redes sociales, donde varias iniciativas apoyaron etiquetas como #68Va y #PorElMatrimonioIgualitario.

 

Una de las imágenes que circuló en las redes sociales. (Tomada de Facebook).

Una declaración en apoyo al artículo 68, suscrita por intelectuales y activistas antirracistas, también circuló por las redes. Por otro lado, una besada organizada por el proyecto Proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC) fue una de las pocas actividades que pretendía tomar la calle.

Sin embargo, la besada solo engrosó la polémica alrededor del artículo 68 y el activismo LGTBIQ+ cubano. El encuentro fue movido de su lugar original ―frente a una de las iglesias que participó ferozmente en la campaña anti 68― y finalmente suspendido.

La página en Facebook de ABC compartió fotos y videos del encuentro supuestamente cancelado. A pesar de la indicación de no ir, un pequeño grupo de personas sí asistieron. Las razones, tanto para el cambio de lugar como para cancelar la convocatoria, así como aquellas que justificaban por qué habían asistido a pesar de la cancelación, nunca fueron adecuadamente comunicadas.

El suceso mostró las vulnerabilidades de nuestra “comunidad” LGTBIQ+ para gestionar y llevar a cabo acciones por sí misma, si la comparamos con las iglesias-contrincantes que realizaron un arsenal de actividades fructíferas.

A nuestro movimiento por los derechos de las personas LGBTIQ+ le falta, además de autonomía, espontaneidad y autogestión, compromiso con sus propias luchas. Del otro lado, lo más notorio fue el rechazo de los derechos de una parte de la población cubana por un sector nada despreciable de las iglesias evangélicas y católicas, las cuales tomaron literalmente las calles, movilizaron sus propios recursos económicos y humanos y se posicionaron de manera insólita en el escenario político del país.

De hecho, tal vez este sea, después de 1959, el mayor impacto de las acciones políticas desarrolladas o lideradas por las iglesias. Los sectores conservadores usaron el concepto de “ideología que género” para atacar, desprestigiar y acallar los avances de las luchas por la igualdad del movimiento feminista y de la diversidad sexual.

Por eso no creo que la movida organizada desde la iglesia sea un hecho aislado, sino más bien un camino trazado para que afloren sus verdaderas (otras) intenciones, las que van dirigidas también a:

  1. cuestionarse el Estado laico y el rol de la iglesia en el país;
  2. contraponer la educación sexual en el seno de la familia a la educación sexual en las escuelas y otras instituciones públicas;
  3. proponer la educación religiosa; y
  4. impugnar el acceso al aborto y la autonomía de las mujeres.

Hoy día, las personas que se organizaron desde las iglesias en contra del artículo 68 se adjudican el triunfo de su “activismo”.

Pollo por pescado: 82 no es 68

A partir del anuncio de Homero Acosta, transmitido por la Asamblea Nacional en forma de tuit, aparece en escena el artículo 82 de la nueva Constitución.

Según Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, las particularidades/ventajas principales de este nueva formulación son:

  1. se reconoce el matrimonio como una de las formas de organización de la familia, y no como la única, dado que se introducen las uniones de hecho;
  2. se utiliza el concepto de cónyuges, lo cual no limita la posibilidad de que personas del mismo género puedan acceder al matrimonio;
  3. se limitan el binarismo de género, la heteronormatividad y la heterosexualidad obligatoria, o sea, no se habla en términos de hombres y mujeres; y
  4. no se alude a la reproducción como fin del matrimonio ni de las familias.

Artículo 82 de la Constitución aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular a finales de diciembre de 2018. (Imagen tomada de Cubahora, fragmento).  

Hasta ese punto, resulta indudable la superioridad del artículo 82 sobre el 68. No obstante, el uso de la palabra cónyuges podría conducir a interpretaciones varias. Estrictamente, los miembros de una pareja no son cónyugeshasta que no se casan.

Es cierto que, ante la imposibilidad de usar personas ―centro del ataque por parte de los fundamentalistas―, nos queda tan solo seres humanos y cónyuges.

Ahora, ¿definir el matrimonio usando la palabra cónyuges conlleva necesariamente a reconocer de facto aquellos que han tenido lugar por parejas del mismo género fuera del territorio nacional? Si la respuesta es afirmativa quedaría asegurado el reconocimiento inmediato de las parejas que contrajeron matrimonio en el extranjero, puesto que son cónyuges.

Por otra lado, la actual polémica alrededor del artículo 82 se centra en la disposición transitoria decimoprimera. Esa cláusula establece que dos años posteriores a la aprobación de la nueva Constitución habrá que repetir una consulta popular y un referéndum para aprobar o no un nuevo Código de Familia, donde necesariamente se decidirá sobre el matrimonio.

Aquí es donde sobrevienen una serie de interrogantes o contradicciones. La primera y más contundente de todas: ¿Cómo se puede plebiscitar un derecho humano? ¿Cómo este referéndum puede tener lugar en Cuba, en una sociedad que busca la equidad y la justicia social?

De hecho, el diputado Luis Ángel Adán Roble, quien es abiertamente gay y activista, cuestionó durante las sesiones de debate el abandono en que se dejaba a la ciudadanía LGTBIQ+: “Estamos poniendo derechos de personas y de grupos más vulnerables en una posición un poco crítica a la hora de llevarlos a un referendo popular”, dijo.

Otras preguntas se abren: ¿Es posible realizar una consulta que incluya los derechos de un grupo de personas sin que dicho proceso tenga un carácter discriminatorio y por tanto anticonstitucional? Dicho de otro modo: ¿Si el artículo 42 de la ley suprema declara la igualdad ante la ley de todas las personas en el archipiélago, ¿cómo es que se pretende preguntar si el matrimonio incluirá o no a todas? ¿Ese referéndum no viola en sí la Carta Magna?

También cabe la pena preguntarse por qué se prevé un referéndum específico para el Código de Familia, cuando las leyes que se han aprobado en Cuba en los últimos años solo han sido votadas por la Asamblea Nacional. Así sucedió con el Código del Trabajo y la Ley de Inversión Extranjera, entre otras.

A esto se añaden ciertas preocupaciones: si diez años de jornadas contra la homofobia, si varios filmes, documentales, obras de teatro, libros, debates, publicaciones, etc., no han sido suficientes para “cambiar la mentalidad”, ¿cómo podemos pensar que en dos años podríamos mover la balanza hacia la aprobación del matrimonio igualitario en un país donde el machismo, la misoginia y la homo-lesbo-transfobia son el orden del día?

¿Cómo dejar en manos de una “mayoría” el destino de la vida de miles de seres humanos quienes también son parte de la ciudadanía?

Como quiera que sea, no hay vuelta al artículo 68. Ahora se impone tomar partido acerca del voto ―positivo o negativo― que daremos a esta ley suprema, la cual contiene un defecto primigenio: hay que votarla en todo su conjunto.

Al mismo tiempo, la nueva Constitución presenta otros artículos especialmente polémicos. Sin embargo, quedaron detrás de la humareda que levantó el debate sobre el matrimonio igualitario.

El monopartidismo, la discriminación por motivos políticos, el tratamiento insuficiente del tema de la discriminación racial, la propiedad privada y la irrevocabilidad del socialismo, no generaron las discusiones necesarias ni fueron tratados por los medios de comunicación oficiales al mismo nivel que el disenso sobre el matrimonio igualitario.

Si fuera posible votar por unos artículos y No por otros, yo aceptaría el 82, siempre que la disposición transitoria decimoprimera dispusiera la votación del Código de Familia en el seno de la Asamblea Nacional, no en referéndum popular.

Lamentablemente, como será un voto único, el artículo 82 no basta para inclinar la balanza. Más bien, al considerarlo, y considerar la disposición decimoprimera, y considerar la crítica a otras cláusulas de esta Carta Magna, queda claro que #YoVotoNo.

Publicado en Tremenda Nota.

La pena de muerte y la Constitución cubana

Por Rodolfo Alpízar Castillo

En mi criterio, una constitución  martiana, humanista y moderna, debería prohibir la pena de muerte en cualquier caso. Lo cierto es que muchos ciudadanos consideran que ella debe existir, pero ser aplicable en casos excepcionales. Que se prohíba sería lo correcto y a ello deberíamos encaminarnos; que se permita, pero con múltiples restricciones que casi la anulen, pudiera ser un paso en esa dirección. Sea lo uno, sea lo otro, lo inadmisible es que la constitución sea omisa en relación con un asunto que atañe al primero de todos los derechos humanos.

Es asombroso que el tema no haya estado contenido en la Constitución de 1976. Asombra má todavía que no aparezca en el anteproyecto de nueva constitución. Es una situación absurda que en un Estado moderno, de proclamada vocación martiana, democrática y humanista, la constitución no mencione la pena de muerte, sea para prohibirla, sea para establecer su excepcionalidad y los condicionamientos para ejecutarla.

Cuando Cuba nació como república para el mundo, el 20 de mayo de 1902, en su Constitución se hacía alusión a la pena de muerte, y se prohibía expresamente aplicarla por delitos políticos. La de 1940, ejemplar para su época, como sabemos, en su artículo 25 declaraba:

No podrá imponerse la pena de muerte. Se exceptúan los miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera.

A pocos días de su golpe de Estado, el 4 de abril de 1952, Fulgencio Batista imponía los Estatutos Constitucionales, donde se abolía la vigencia de la constitución de 1940 y se instauraba la pena de muerte para los hechos de gansterismo y pistolerismo.

Es decir, la pena de muerte se instauró en la Cuba republicana en 1952, como consecuencia del golpe de Estado en que se erigió Fulgencio Batista como dueño de los destinos de la república. El concepto englobado en la expresión “gansterismo y pistolerismo” era amplio, permitía su interpretación según conveniencias.

La Ley Fundamental de 1959, aunque repetía la prohibición de la pena de muerte de 1940, agregaba una larga lista de excepciones; esto es: de casos en que se podía aplicar:

Artículo 25. No podrá imponerse la pena de muerte. Se exceptúan los casos de los miembros de las Fuerzas Armadas, de los cuerpos represivos de la Tiranía, de los grupos auxiliares organizados por esta, de los grupos armados privadamente organizados para defenderla y de los confidentes, por delitos cometidos en pro de la instauración o defensa de la Tiranía derrocada el 31 de diciembre de 1958. También se exceptúan las personas culpables de traición o de subversión de orden constitucional o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera.

La Constitución de 1976, por su parte, obvió referirse al tema, y en su reforma de 1992 también se pasó por alto. Se creó así un limbo jurídico, pues con la Constitución de 1976 dejaba de tener validez la Ley Fundamental y su mención a la pena de muerte. Con ello se dio lugar a interpretaciones acomodadas a la casuística. Por ejemplo, el Código penal de 1987 interpreta el silencio constitucional de manera afirmativa, y declara válida la pena de muerte, si bien en su artículo 29.1 expresa que “es de carácter excepcional”.

Es decir, a falta de pronunciamiento constitucional, los creadores de la norma se guiaron por sus propias convicciones al respecto.

El proyecto actual de nueva constitución tampoco menciona la pena de muerte. De aprobarse el texto tal como está, la pena de muerte en Cuba no estaría ni permitida ni prohibida. Se mantendría el limbo jurídico. Los legisladores seguirían libres de interpretar el silencio a su manera.

Una constitución que proclama en su capítulo 1 el humanismo y repetidamente recuerda la prédica de Martí no puede obviar una pena que atañe al principal de los derechos humanos, el de la vida, y dejarla a la interpretación que le quieran dar tres personas, falibles por definición (en un tribunal de cinco miembros, basta el voto de tres para que una decisión se tome).

La pena de muerte en ningún caso debería ser aplicada, ni en Cuba ni en ningún lugar del mundo. Quien piense que ella es una especie de “cura en salud”, o vacuna contra delitos horrendos, pasa por alto que, hasta el día de hoy, la existencia de la pena de muerte no ha hecho disminuir los crímenes de sangre en los países que la aplican. Y, por el contrario,  no pocos lugares que la aplican se cuentan entre los de mayor criminalidad.

La pena de muerte es la única que no es reversible. Si un minuto después de aplicada se descubre que hubo un error, es imposible devolverle la vida al inocente “ajusticiado”.

Si por mayoría de la Asamblea Nacional se decide que la Constitución no prohíba la pena de muerte, Cuba perdería una buena oportunidad de andar a la par de la modernidad. Si eso acontece, al menos, se debería garantizar que la excepcionalidad sea total. Por ejemplo, en virtud de la irreversibilidad que caracteriza a esa pena, se debe prohibir expresamente que se pase por alto alguna de las formalidades establecidas para su imposición. No se puede justificar saltar etapas en el proceso so pretexto de “dar escarmiento”, de “sentar un precedente”, o simplemente, “en virtud la gravedad de los hechos”. Es decir, no se puede permitir la aplicación de la pena de muerte como resultado de  juicio sumario o sumarísimo.

Por otra parte, en jurisprudencia está bien establecido que al delito cometido en grado de tentativa no se le aplica nunca la pena máxima establecida en el código penal; sin embargo, la historia está llena de condenas a pena capital en que el crimen no llegó a realizarse y, por tanto, no era punible con la sanción máxima, la muerte.

Por lo tanto, si ha de permanecer en Cuba la pena de muerte, que al menos se haga con el máximo de formalidad, sin prisas y, sobre todo, que nunca se aplique si el delito no llegó a ser consumado.

Foto: Irene Pérez. Tomada de Cubadebate.

¿Racismo “estructural” en Cuba? Notas para el debate

He escrito un par de veces sobre este asunto, pero como cada día encuentro una nueva evidencia del racismo “estructural” (que algunas personas llaman “institucional”) y también comentarios que afirman que en la Isla somos un “paraíso” con relación a la discriminación racial, pues entonces me he dado a la tarea de juntar dichas evidencias, con el objetivo de estimular el debate y el intercambio entre cubanos.

Luego de leerlas, usted podrá sacar sus propias conclusiones:

La pobreza en Cuba tiene mayoritariamente color negro, lo cual ha sido reconocido por la Dr. Mayra Espina, investigadora de mucho prestigio que lleva décadas estudiando el tema. La misma, en entrevista concedida al periodista Fernando Rasvberg ha dicho que: “Los estudios señalan claramente que las desventajas están especialmente acumuladas en la población de negros y mestizos, en las mujeres –aunque hay una franja de ellas muy empoderadas-, los territorios rurales, montañosos y dentro de las mismas ciudades hay franjas empobrecidas”. Lea la entrevista completa.


La sobre-representación de negros y mestizos en la población carcelaria en Cuba
. Si bien este es un hecho que pocas personas se atreven a negar, mucha gente alude que las personas negras somos más proclives a la delincuencia. ¿De verdad? ¿No será que el entramado de relaciones sociales y económicas nos ponen en situaciones de precariedad en todo sentido (los puestos menos remunerados, vivimos en los sitios con mayores problemas básicos, como de agua e higiene)?


La generalización de las “universidades blancas”.
Como publicó la revista Alma Mater, en el excelente reportaje “Universidades blancas”, en la Isla está teniendo lugar, desde hace años, un fenómeno que no por interesante deja de ser lamentable; y es que aquellas universidades que un día muy cercano a 1959 estuvieron llenas de personas negras, en la actualidad están cada vez más “blanqueadas”. Según afirman las autoras del mencionado trabajo: “Según el Prontuario 2015-2016, que reúne las estadísticas de la Educación Superior en Cuba, hoy estudian, en las más de cien carreras, 109,749 blancos (66,1 por ciento), 34,320 mestizos (20,7 por ciento) y 21,857 negros (13,2 por ciento). Estas dos últimas cifras han disminuido con el tiempo, como mostraron recientes pesquisas del Centro de Estudios Demográficos (Cedem). Los números convocan a interpretaciones, si se tiene en cuenta que, según el Censo de Población de 2012, existe en Cuba un creciente proceso de mestizaje”.


La existencia del “racial profiling”.
En mi bitácora “Negra cubana tenía que ser”, se ha denunciado, en varias oportunidades, la manera particular que tiene la policía cubana de tratar a los jóvenes negros. Lamentablemente, la cantidad de melanina que se lleva en la piel influye en que un agente del orden público decida pedirle identificación a un joven negro, blanco o mestizo, o que sean tratados en plena calle como delincuentes sin haber delinquido. En especial, quiero llamar la atención sobre la presunción que hace la policía de que cuando uno de estos jóvenes está acompañando a extranjeros, entonces  es un “jinetero”. Algo así le sucedió a Reiniel Eduardo Pool Rodríguez, un joven profesional de la comunicación, residente en Trinidad.


La no existencia de una norma jurídica específica que enfrente la discriminación racial.
Aun cuando en Cuba la discriminación racial es un delito, esta no está suficientemente proscrita en nuestro cuerpo jurídico, de manera que se hace muy difícil llevar adelante procesos contra ella. Según la abogada Deyni Abreu Terry: “A pesar de que no existe en Cuba una ley específica que regule las conductas genéricas que impliquen agresiones racistas, existe un precepto que sanciona actos de esta índole; por lo tanto, estos pueden ser denunciados formalmente ante autoridad competente, pues se ha incurrido en un acto sancionable.”


La no existencia de políticas públicas que propicien la inclusión de las personas afrodescendientes en las dinámicas actuales de “actualización” del modelo económico cubano.
En la Cuba actual están apareciendo fenómenos nunca antes vistos en el archipiélago, como puede ser la gentrificación y la exclusión o el “blanqueamiento” de las universidades (que abordamos más arriba), o el color de la piel como condición para acceder a un puesto de trabajo en el emergente sector privado. Es muy difícil luchar eficientemente contra esas manifestaciones estructurales de racismo, si el país no ha diseñado políticas públicas que propicien el gozo pleno de los derechos a las personas negras y mestizas.


La variable “racial” en los censos en Cuba.
Hace cuatro años tuve la oportunidad de participar en una investigación sobre la variable “racial” en los censos de la región. Uno de los resultados más importantes de dicho estudio revela que el censo no cruza la variable “racial” con otras de suma importancia, como por ejemplo, la tasa de fecundidad. Si además le interesa saber cuáles son las profesiones en las que negras y negros están sobre-representados, o la cantidad de personas negras en puestos de dirección, sus preguntas nunca serán respondidas. A lo anterior se suman las particularidades del diseño de la variable “racial” para los censos en Cuba y en específico el concepto que se utiliza  (el “color de la piel”), el cual se introdujo por primera vez en el levantamiento de 1970 y que ha sido cuestionado por varios intelectuales y activistas como el Dr. Esteban Morales. Estos se ha reunido con funcionarios de la Oficina Nacional de Información y Estadística, pero ello no ha supuesto ningún cambio práctico en la manera en que se recoge tal indicador. Descargue el artículoresultado dela investigación.

Y, ¿entonces? Ya se tambalea el criterio de que en Cuba no hay “racismo estructural”, ¿verdad?

Foto: Ariel Maceo Tellez (CC BY-NC-ND 2.0)
Publicado en Cubaposible.

Informe periódico de Cuba al Comité para la eliminación de la Discriminación Racial (2018)

Cada dos años el Estado cubano tiene que comparecer ante el Cómite para la Eliminación de la Discriminación Racial en Ginebra, organismo ante el cual presenta un informe.

Luego del análisis por parte del grupo de expertos, se reciben recomendaciones con la finalidad de que se alcancen los objetivos que traza la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, de la cual Cuba es signataria.

En junio del 2018 el Comité le envió una lista de temas al gobierno de Cuba, la cual debía ser tenida en cuenta para la confección del informe.

Aquí esta la intervención de Rodolfo Reyes Rodríguez, Director General De Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional de la Cancillería De Cuba y Jefe de la Delegación Cubana en la  presentación del Informe Periódico de Cuba al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Ginebra, Suiza, 15 de agosto de 2018.

Foto de portada: Daniela Cano

 

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