Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género en Cuba

El día de hoy ha sido entregada una Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba.

Las 40 firmantes, ciudadanas cubanas con residencia legal en Cuba, pretendemos que se incluya en el cronograma legislativo (previsto para entregar hasta abril de 2020) un proyecto de Ley Integral Contra la Violencia de Género. La solicitud está suscrita por diversas ciudadanas cubanas, quienes actuamos de acuerdo a nuestro compromiso y sensibilidad con el tema, pero sin nuclearnos en torno a un grupo o proyecto. En concreto, presentamos las siguientes solicitudes:

  1. Incluir en el cronograma legislativo previsto en la disposición décimo tercera de la vigente Constitución de la República, la elaboración de una Ley Integral contra la Violencia de Género.

  2. Constituir un grupo asesor cuya composición sea de conocimiento público, integrado por personas con trabajo en el tema, que acompañe el proceso de redacción del proyecto de Ley. Solicitamos que en el grupo haya representación de distintas regiones del país y sectores sociales.

  3. Recibir y procesar propuestas de la ciudadanía en el proceso de elaboración de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

De acuerdo al artículo 43 de la recién aprobada Constitución Cubana, el Estado debe proteger a las mujeres de “la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios”, y crear “los mecanismos institucionales y legales para ello”. Una Ley Integral contra la Violencia de Género no solo daría cumplimiento a lo pactado en ese artículo, sino que también respondería a los artículos 41, 44 y 86 de la Carta Magna.

El documento enviado a la ANPP explica ampliamente los antecedentes que reconocen la preocupación pública sobre el tema, tanto desde instituciones estatales como desde organizaciones no gubernamentales y de la ciudadanía. Además, incluye referencias internacionales que contextualizan nuestras peticiones en el contexto latinoamericano.

Nuestra solicitud ha sido compartida públicamente a través de varias plataformas personales y grupales en redes sociales.

Todas las personas que deseen podrán suscribirlo simbólicamente enviando su nombre completo al correo electrónico cubaleyviolenciadegenero@gmail.com.

La lista de firmantes será regularmente actualizada desde la plataforma YoSíTeCreo En Cuba: https://www.facebook.com/yositecreoCuba/

Además de adjuntarse a este mensaje, la solicitud puede ser consultada y descargada mediante los siguientes enlaces:

Solicitud en filessharing (pdf)
Solicitud en Google Drive (pdf)
Solicitud en Negracubana (pdf)
Solicitud en Negracubana (docx)

Asamblea Feminista: Nos solidarizamos con los colectivos de activistas LGBTIQ

Por Asamblea Feminista 

 

Como parte de la campaña contra la legalización del derecho al matrimonio para parejas del mismo sexo, circula en las redes una fotografía de Mariela Castro Espín —promotora más visible de ese derecho en la Asamblea Nacional del Poder Popular—intervenida por un letrero superpuesto que reza: “Condenada por los cubanos por traer ideologías ajenas a nuestra tradición. Tus pensamientos no son mis pensamientos ni tus caminos mis caminos”.

Es una vergüenza que esa torpe campaña de acoso ocupe las redes sociales y el espacio público cubano. Esto no es otra cosa que la continuidad de una cruzada–liderada por ciertas iglesias– contra el matrimonio igualitario, y también contra el feminismo y los derechos de las mujeres en Cuba. Es preocupante que estas y otras acciones cuenten con el beneplácito, o al menos la indiferencia, de un sector de nuestras autoridades.

Creemos que el acuerdo de la Asamblea Nacional del Poder Popular de remitir la discusión de ese derecho el debate del Código de Familia y su aprobación por referéndum popular, es una decisión errónea que resta impulso a la justicia a la cual el proyecto constitucional estaba obligado. Reclamamos la declaración legal de todos los derechos que demanda la comunidad LGTBIQ en Cuba, entre ellos el matrimonio igualitario.

Nos solidarizamos con Mariela Castro y con los colectivos de activistas LGBTIQ. Estos ataques que hoy se dirigen a una persona y una comunidad serán extendidos a quienes apostamos por la justicia de género en el país. Aprendamos, asimismo, que las exigencias deben ser colectivas y públicas, no ceñirse a la voz de un representante específico ni al espacio cerrado de una asamblea, así sea la Asamblea Nacional.

No hay que desfallecer. Seguimos en la lucha.

Zaida Capote Cruz, Lirians Gordillo Piña, Helen Hernández Hormilla

 

Tomado de Asamblea Feminista.

Foto: Maykel González Vivero

Por qué voto No a la nueva Constitución de Cuba a pesar del artículo 82

La posibilidad de que todas las personas cubanas, independientemente de su identidad de género y su orientación sexual, pudieran legalizar sus uniones amparadas por la ley suprema se nos escapó recientemente de las manos.

El 18 de diciembre pasado, un tuit de la Asamblea Nacional del Poder Popular nos anunciaba que el artículo 68 que definía el matrimonio como “la unión voluntariamente concertada entre dos personas” ya no quedaría en la letra de la Constitución que será llevada a referéndum el 24 de febrero de 2019.

De esta manera, quedó sellado el debate que por cinco meses tuvo lugar en Cuba a raíz de la modificación del concepto de matrimonio. El cambio de “hombre y mujer” por “dos personas” habría abierto las puertas a la aprobación del matrimonio igualitario en el país.

Antes del 68

Ha sido harto divulgado que la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Juristas de Cuba y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) trabajan hace años en un anteproyecto de Código de Familia.

Hasta julio del 2018, cuando se conoció que el Proyecto de Constitución contenía un artículo que abría las puertas al matrimonio igualitario, se pensaba que el nuevo Código de Familia propondría uniones civiles o consensuales como solución para las parejas del mismo género.

La jurista Zulendrys Kindelán Arias, quien laboró en el Cenesex desde  2007 hasta 2012 y participó en el proceso de redacción de dicha propuesta de ley (inédita), aseguró en un artículo publicado en Cuba Posible que “en el caso de las uniones de personas del mismo sexo, en la propuesta de nuevo ʻCódigo de Familiaʼ, se les reconocen los mismos efectos económicos que en el caso del matrimonio tradicional”.

También explicó que, en el caso de aprobarse la ley en cuestión, las parejas no heterosexuales podrían “reivindicar sus derechos” en caso de separación. Además, la norma jurídica resolvería “el estado de indefensión” de los miembros de la pareja “en materia de derechos sobre bienes, seguridad y asistencia social y transmisión de derechos hereditarios”.

Ahora, con la inclusión del artículo 68 en el Proyecto de Constitución en Cuba se abrió una oportunidad sin precedentes para que la institución del matrimonio dejara de ser discriminatoria, y pudiera constituirse como un derecho independientemente de la identidad de género y la orientación sexual de las personas involucradas.

El artículo fue apoyado por diversos sectores de la sociedad cubana, en especial por las personas LGBTIQ+, sus aliados, familiares y círculos de profesionales y artistas. Las casi exclusivas muestras de activismo tuvieron lugar en las redes sociales, donde varias iniciativas apoyaron etiquetas como #68Va y #PorElMatrimonioIgualitario.

 

Una de las imágenes que circuló en las redes sociales. (Tomada de Facebook).

Una declaración en apoyo al artículo 68, suscrita por intelectuales y activistas antirracistas, también circuló por las redes. Por otro lado, una besada organizada por el proyecto Proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC) fue una de las pocas actividades que pretendía tomar la calle.

Sin embargo, la besada solo engrosó la polémica alrededor del artículo 68 y el activismo LGTBIQ+ cubano. El encuentro fue movido de su lugar original ―frente a una de las iglesias que participó ferozmente en la campaña anti 68― y finalmente suspendido.

La página en Facebook de ABC compartió fotos y videos del encuentro supuestamente cancelado. A pesar de la indicación de no ir, un pequeño grupo de personas sí asistieron. Las razones, tanto para el cambio de lugar como para cancelar la convocatoria, así como aquellas que justificaban por qué habían asistido a pesar de la cancelación, nunca fueron adecuadamente comunicadas.

El suceso mostró las vulnerabilidades de nuestra “comunidad” LGTBIQ+ para gestionar y llevar a cabo acciones por sí misma, si la comparamos con las iglesias-contrincantes que realizaron un arsenal de actividades fructíferas.

A nuestro movimiento por los derechos de las personas LGBTIQ+ le falta, además de autonomía, espontaneidad y autogestión, compromiso con sus propias luchas. Del otro lado, lo más notorio fue el rechazo de los derechos de una parte de la población cubana por un sector nada despreciable de las iglesias evangélicas y católicas, las cuales tomaron literalmente las calles, movilizaron sus propios recursos económicos y humanos y se posicionaron de manera insólita en el escenario político del país.

De hecho, tal vez este sea, después de 1959, el mayor impacto de las acciones políticas desarrolladas o lideradas por las iglesias. Los sectores conservadores usaron el concepto de “ideología que género” para atacar, desprestigiar y acallar los avances de las luchas por la igualdad del movimiento feminista y de la diversidad sexual.

Por eso no creo que la movida organizada desde la iglesia sea un hecho aislado, sino más bien un camino trazado para que afloren sus verdaderas (otras) intenciones, las que van dirigidas también a:

  1. cuestionarse el Estado laico y el rol de la iglesia en el país;
  2. contraponer la educación sexual en el seno de la familia a la educación sexual en las escuelas y otras instituciones públicas;
  3. proponer la educación religiosa; y
  4. impugnar el acceso al aborto y la autonomía de las mujeres.

Hoy día, las personas que se organizaron desde las iglesias en contra del artículo 68 se adjudican el triunfo de su “activismo”.

Pollo por pescado: 82 no es 68

A partir del anuncio de Homero Acosta, transmitido por la Asamblea Nacional en forma de tuit, aparece en escena el artículo 82 de la nueva Constitución.

Según Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, las particularidades/ventajas principales de este nueva formulación son:

  1. se reconoce el matrimonio como una de las formas de organización de la familia, y no como la única, dado que se introducen las uniones de hecho;
  2. se utiliza el concepto de cónyuges, lo cual no limita la posibilidad de que personas del mismo género puedan acceder al matrimonio;
  3. se limitan el binarismo de género, la heteronormatividad y la heterosexualidad obligatoria, o sea, no se habla en términos de hombres y mujeres; y
  4. no se alude a la reproducción como fin del matrimonio ni de las familias.

Artículo 82 de la Constitución aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular a finales de diciembre de 2018. (Imagen tomada de Cubahora, fragmento).  

Hasta ese punto, resulta indudable la superioridad del artículo 82 sobre el 68. No obstante, el uso de la palabra cónyuges podría conducir a interpretaciones varias. Estrictamente, los miembros de una pareja no son cónyugeshasta que no se casan.

Es cierto que, ante la imposibilidad de usar personas ―centro del ataque por parte de los fundamentalistas―, nos queda tan solo seres humanos y cónyuges.

Ahora, ¿definir el matrimonio usando la palabra cónyuges conlleva necesariamente a reconocer de facto aquellos que han tenido lugar por parejas del mismo género fuera del territorio nacional? Si la respuesta es afirmativa quedaría asegurado el reconocimiento inmediato de las parejas que contrajeron matrimonio en el extranjero, puesto que son cónyuges.

Por otra lado, la actual polémica alrededor del artículo 82 se centra en la disposición transitoria decimoprimera. Esa cláusula establece que dos años posteriores a la aprobación de la nueva Constitución habrá que repetir una consulta popular y un referéndum para aprobar o no un nuevo Código de Familia, donde necesariamente se decidirá sobre el matrimonio.

Aquí es donde sobrevienen una serie de interrogantes o contradicciones. La primera y más contundente de todas: ¿Cómo se puede plebiscitar un derecho humano? ¿Cómo este referéndum puede tener lugar en Cuba, en una sociedad que busca la equidad y la justicia social?

De hecho, el diputado Luis Ángel Adán Roble, quien es abiertamente gay y activista, cuestionó durante las sesiones de debate el abandono en que se dejaba a la ciudadanía LGTBIQ+: “Estamos poniendo derechos de personas y de grupos más vulnerables en una posición un poco crítica a la hora de llevarlos a un referendo popular”, dijo.

Otras preguntas se abren: ¿Es posible realizar una consulta que incluya los derechos de un grupo de personas sin que dicho proceso tenga un carácter discriminatorio y por tanto anticonstitucional? Dicho de otro modo: ¿Si el artículo 42 de la ley suprema declara la igualdad ante la ley de todas las personas en el archipiélago, ¿cómo es que se pretende preguntar si el matrimonio incluirá o no a todas? ¿Ese referéndum no viola en sí la Carta Magna?

También cabe la pena preguntarse por qué se prevé un referéndum específico para el Código de Familia, cuando las leyes que se han aprobado en Cuba en los últimos años solo han sido votadas por la Asamblea Nacional. Así sucedió con el Código del Trabajo y la Ley de Inversión Extranjera, entre otras.

A esto se añaden ciertas preocupaciones: si diez años de jornadas contra la homofobia, si varios filmes, documentales, obras de teatro, libros, debates, publicaciones, etc., no han sido suficientes para “cambiar la mentalidad”, ¿cómo podemos pensar que en dos años podríamos mover la balanza hacia la aprobación del matrimonio igualitario en un país donde el machismo, la misoginia y la homo-lesbo-transfobia son el orden del día?

¿Cómo dejar en manos de una “mayoría” el destino de la vida de miles de seres humanos quienes también son parte de la ciudadanía?

Como quiera que sea, no hay vuelta al artículo 68. Ahora se impone tomar partido acerca del voto ―positivo o negativo― que daremos a esta ley suprema, la cual contiene un defecto primigenio: hay que votarla en todo su conjunto.

Al mismo tiempo, la nueva Constitución presenta otros artículos especialmente polémicos. Sin embargo, quedaron detrás de la humareda que levantó el debate sobre el matrimonio igualitario.

El monopartidismo, la discriminación por motivos políticos, el tratamiento insuficiente del tema de la discriminación racial, la propiedad privada y la irrevocabilidad del socialismo, no generaron las discusiones necesarias ni fueron tratados por los medios de comunicación oficiales al mismo nivel que el disenso sobre el matrimonio igualitario.

Si fuera posible votar por unos artículos y No por otros, yo aceptaría el 82, siempre que la disposición transitoria decimoprimera dispusiera la votación del Código de Familia en el seno de la Asamblea Nacional, no en referéndum popular.

Lamentablemente, como será un voto único, el artículo 82 no basta para inclinar la balanza. Más bien, al considerarlo, y considerar la disposición decimoprimera, y considerar la crítica a otras cláusulas de esta Carta Magna, queda claro que #YoVotoNo.

Publicado en Tremenda Nota.

Declaración de activistas, intelectuales y proyectos antirracistas en solidaridad con las personas LGBTIQ* y en respaldo al artículo 68

En el actual escenario de debate sobre el Anteproyecto de Constitución de la República de Cuba, hemos estado asistiendo al resurgimiento de discursos fundamentalistas que -proveniente de sectores conservadores de las iglesias evangélicas y de un segmento de la iglesia católica en Cuba-, tienen como centro de sus ataques a las identidades de género y sexuales no heteronormativas, gender fluid o gender non-conforming, así como a la homosexualidad, la lesbiandad y al activismo trans, queer y feminista.

En este sentido, han sido compartidas declaraciones con marcado tono apocalíptico, haciendo uso de argumentos pseudocientíficos, las cuales promueven intencionalmente el miedo y la desinformación. Dichas posiciones fundamentalistas han sido difundidas en las redes sociales y en el espacio público, especialmente en los cultos y ceremonias religiosas de determinadas congregaciones.

Nos oponemos al empleo de estrategias que, en lugar de promover el intercambio de argumentos, utilizan ideas desactualizadas, acuñan terminologías -como “ideología de género”- , para confundir y fomentar el discurso del odio.

Entendemos que la libre elección del matrimonio entre seres humanos, sin distinción de identidad sexual, identidad de género, género y orientación sexual, y guiados sus miembros por el amor, el compromiso y el respeto, es parte ineludible de los derechos humanos.

Reconocemos además las consecuencias del racismo y conocemos el dolor y el sufrimiento que la discriminación racial provoca en la vida de las personas y en las comunidades. En este sentido, hemos recibido, a lo largo de nuestras vidas -privadas, profesionales, nuestro activismo, etc.-, apoyo solidario de muchas personas, el cual nos ha ayudado a resistir y continuar generando conjuntamente pensamientos, actitudes, acciones y proyectos antirracistas.

Es por ello que:

1.- Respaldamos el artículo 68 porque, además de sus connotaciones jurídicas, constituye el reconocimiento a la diversidad de los seres humanos, la inclusión y la lucha contra la discriminación.

2.- Condenamos las acciones públicas de las iglesias evangélicas porque conducen a la estigmatización, a la subordinación, a la exclusión y a la negación de un derecho humano básico, que el artículo 68 intenta restituir.

3.- Alertamos que la no aprobación del artículo 68 entraría en contradicción con el artículo 40 del nuevo proyecto de Carta Magna de la República de Cuba, el cual reconoce la igualdad de las ciudadanas cubanas y de los ciudadanos cubanos ante la ley.

4.- Nos solidarizamos, respaldamos y participamos activamente de las acciones que en la esfera pública están realizando diferentes grupos y proyectos, como el “68Va”, “Por el Matrimonio Igualitario en Cuba”, “Cuba Posible”, “Construyendo una agenda de la diversidad sexual en Cuba”, “Abriendo Brechas de Colores”, Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba (ICM), OAR, Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas, las Redes Sociales Comunitarias del Cenesex, Acepto, El Mejunje y otras instituciones, medios de prensa e iniciativas.

Por último, hacemos un llamado a:

Crear más diálogos y buscar puntos de encuentros.

Apoyar la protección e igualdad ante la ley de las ciudadanas cubanas y de los ciudadanos cubanos.

Multiplicar la solidaridad y desechar la discriminación.


Noviembre, 2018


Si deseas adicionar tu nombre, puedes enviarlo a negronacubaine@gmail.com o a abreuarcia@gmail.com. También puedes adicionarlo en los comentarios.

Gracias por tu apoyo


FIRMANTES

Alberto Abreu
Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez, negracubanateniaqueser.com
Daysi Rubiera
Grupo Afrocubanas
Víctor Fowler
Roberto Ramos Morí
Lisandra Carbó
Cuba Es Afro
Dulce Reyes
Directorio de Afrocubanas
Odette Casamayor
Robson Pacheco Coccaro
Alexander Maren
Agustín Lao Montes
Luis Alberto García
Deymi D’Atri
Ernesto Wong García
Ricardo Sarmiento Ramírez
Brisbany Recio Pérez
Caridad Adriana Zayas Velázquez
Maura Fernandez Salas
Nelson Simón
Helen Hernandez Hormilla
Reinier Pérez
Siro Cuartel
Ariadna Ruiz Almanza
Jeidy Perez
Manuel Lescay Cespedes
Juan Carlos Reyes Plaza
Jordano Casanova Maren
Arian Jesús Alfaro Girň
Daniel Marzabal Mas
Cesar Mazorra Bello
Kenys Linsay Reyes
Shirley Hechavarria Lescay Mujer Trans
Ercilia Tave Ruiz
Luis Angel Reyez Vaillant
Yoan Avila Guerrero
Yunier Rodriguez Diaz
Gerardo(Alondra)Chiong Tousoujague Mujer Trans
Andy Lozano Gomez
Cristian Alejandro Revilla
Belis Miriel del Valle Mujer Trans
Ariel Ortega Gonzalez
Diana Carmenate Castellanos
Ernesto Pérez Zambrano
Arturo Arango
Jesús Yunier Sánchez Marrero
Yasmín S. Portales Machado
Roberto Carlos Fournier Kindelán
Liliana Ariosa
Martín Moya
Maria Nela Lebeque Hay
Danae Diéguez
Jovann Silva
Damián Saínz
Magalis Felipe
Adonis Sánchez Cervera
Tito Mitjans Alayón
Ernesto Carrodeguas de Arce
Olenka Bordo Benavides
Leidys Avila
Ariel Reyes
Gustavo Ramos Ortiz
Nora Isabel Etcheperestou
Ariel Avilés Marrín
Marilyn Solaya
Roluis Camargo Lugo
Aniley Herrera Alfonso
Jorge Luis Pérez Labrada
Rogelio José Collado Sosa
Lisa Soto
Juan Antonio Ortiz Maestre
Jim Alex González Consuegra
Yadianys Suárez Ramírez
Jorge González
Yalina Gómez
Anabel Hernández Lara
Manuel Antonio Zayas Lara
María Carla Rodríguez
Gretchin Brito
Gleicys Moreno Rodríguez
Annarella Grimal
José Raúl Gallego Ramos
Claudia Otazua Polo
Julio V Ruiz
Andy Rumbaut Finalé
Yoandry Viera
Susana Ortega Iglesias
Rosa Muñoz Kiel
Alba Rosa Rodriguez
Liliana Alonso Rodríguez
Leinier González
Karo Moret Miranda
Pedro Manuel González Reinoso & Roxana Petrovna Krashnoi y Vladivostova
David Bacallao Cuello
Yohan González Espinosa
Lester Hamlet Veira Rodríguez
Daniella Fernandez Realin
Ailynn Torres Santana
Angel Souto
Tomas Lay Herrera
Norge Espinosa Mendoza
Yanelys Abreu
Niuska Miniet Díaz
Anamary Maqueira Linares
Tamara Segura Gonzalez
Emanuel David Clazado Mercantete
Karla Moreno
Journey Cabrera Díaz
Liudmila Morales Alfonso
Osmel Martinez Sierra
Orosmani Gonzalez Romero
Lino Martinez
Julio César Guanche
Raúl Soublett López
Alianza Afro-Cubana
Juana Mora Cedeño
Yesenia Fernandez Selier
Enrique Guzman Karell
Odaymar Pasa Kruda
Ariamnes Matos Lorenzo
Rita Martin
Yarman Elaine Jimenez
Niurka Pérez Rojas
Aries Morales
Ada Azor
Maikel Colón Pichardo
Graciela Natansohn
Elena R Freyre
Yomani Hernández Alcántara
Marta del Fueyo
Mónica Rodríguez Preciado
Angel Alberto Padrón Hernández
Yasmin González
Abelardo G Mena Chicuri
Maria Rachid
Federación Argentina LGBT
Mesa Nacional por la Igualdad en Argentina
La Fulana, Argentina
Gisela Arandia
Acepto claro!
AceptoCuba, campaña a favor del matrimonio igualitario.
Gisela Arandia
Amalia Pérez Martín
Lorenzo Cañizares
Pedro Juan Abreu
Yuliesky Amador Echevarria
José Ernesto Mariño Torrez
Félix Armenteros
Claudia Otazua Polo
Liudmila Morales Alfonso
Enrique Guzman Karell
Adiel Gonzàlez Maimó
Delvys Ángel Consuegra Rojas
Diurys Matheu Delgado
Natasha Vázquez
Isel Calzadilla
Las Isabelas (Grupo de activismo de Santiago de Cuba)
Deyni Terry Abreu
Yadiel Cepero
Carlos Lechuga
Milena Recio
Mónica Rivero
Ulises Padrón Suárez
Reinaldo Martínez Hernández
Alexis Esquivel
Jose M Mantilla
Carlos Alzugaray
Claudia Viñalet Hernandez
Tamara Pero
Yarbredy Vázquez López
Ernesto Estevez Rams
Camila Sotomayor
Iremy Padrón
Yelanys Hernández Fusté
Jorge Gómez de Mello
Claudia Hasanbegovic
Paquita Armas Fonseca
Michel G. Nuñez
Virgen Gutiérrez
Laura de la Uz
Germán Piniella Sardiñas
Mariana Martínez González
Enrique Colina Alvarez
Abelardo Mena
Hamlet Fernández Díaz
Ileana Alvarez
Lázara Menéndez Vázquez
Miguel Alejandro Hayes
José Gabriel Barrenechea Chávez
Francisco P. Blanco Hernández
Maria Isabel Moinelo Hernández
Esmeralda Guerra Collantes
Dachelys Valdés Moreno
Guamara Vidal
Helmo Hernandez
Wilfredo Benitez
Richard Abella
Ailed Duarte
Yohan Aguiar
Pepe Menéndez
Pablo Marcelo Aimi
Yaíma Pardo La Red
Damián Calderón
Vidal Aguirre
Rita Aguila
Juan Carlos Cremata Malberti
Maikel Valdés
Pedro Juan Abreu
Mariana Martínez González
Kaloian Santos Cabrera
María del Carmen Barcia
Sara Más
Thais Gaes
Sandra Cordero
Antonio D Estefano
Pedro de Jesús
Ivette Sóñora Soto
Gerardo Fulleda León
Olivix Kruda Prendes
Francisnet Díaz Rondón
Ida Garberi
Yanelys Nuñez Leyva
Paula Haydee Guillaron Carrillo
Jarvis Ochoa
Thais Puentes de Armas
Alina Herrera Fuentes
Thalía Díaz Vieta
Dania Beatriz Jiménez Suárez
Dailyn Llerena Llerena
Victor Barrios Crespo
Jimmy Roque Martínez
Zaida Capote
Paula Morales
Gabriel Cascante
Vivi Zurita
Leslie Salgado
Sandra Chagas
Yilian Marie
Bolivia Tamara Cruz Martínez
María Romero Aragón
Daylet Acevedo Pérez
Noel Garcia Guimeras
Amanda Comgar
Mayté Madruga Hernández
Ramón Torres
Lily Suárez Rodés
Ana Villavicencio
Diana Chericián González
Manuel de Jesús Riquenes Núñez
Gustavo Arcos
Rebeca Vieiro Murzuli
Rigoberto Jiménez Hernández
Yilian Montesino Carmona
Alejandro Zamora Montes
Nancy Cepero
Raúl Moarquech Ferrera-Balanquet
Gerardo Contino
Leo Canosa
Maikel Santos
Natalie Aguilera Sánchez
Carolina de la Torre Molina
Alejandra Egido
Grettel Reinoso Valdés
Yanier Madroñal Alfonso
Luz de Cuba
María Antonia Borroto
Wendy Iriepa Diaz
Ignacio Estrada Ceperin
Yailín Zaragoza Caudales
Jean Paul Saumon, desde Colombia
Gloria Careaga, desde México
Liber Diaz Basaco
Regino Naranjo
David Tenorio
Diarenis Calderon Tartabull
Edward Yriarte
Laritza Perez Rodriguez
Franklyn Varela Delgado
Osiris Pimentel Cobas
Mirardo Martín García
Floppi Lunt, Argentina
Camila Cabrera Rodríguez
Rebeca Gonzalez Lopez
Rosa Marquetti
Irene Esther Ruiz Narvaez
Midielkys García Valdés
Jorge García-Bango
Geraldine Orta
Reynaldo González (Escrito, Premio Nacional de Literatura)
Alberto Curbelo (Teatro Cimarrón)
Amado Jova
Lisney Romero Cespedes
Yuliegni González López
Orlando Cruz Torres
Gustavo Pérez Silverio
Aday Martinez Jimenez
Michael Petrelis, San Francisco CA USA
Mariana Gil Jiménez
Felix Enrique Valle García
Sahily Borrero, 
Festival “NATUR-ARTE”
Nosotrxs, proyecto afrofeminista queer.
Sayne Martinez Calderón
Caridad Massón Sena, miembro de la UNEAC de ARTEMISA
Rita María García
Lazaro Peláez Escalante
Jorge Ángel Pérez
Claudia Otazua Polo
Lourdes Elena García Bereau
Reymel Delgado Rodriguez
Nubia Cherician González
Alfredo García González
Marla Guinto López
Yorgenis Duanis Pombert
Mario Ríos
Sofía Machín Rodríguez
Leinier Salazar Varona
Oscar Enrique Mendia Veliz
Beatriz Perez Vera
Teresita Lazo Zurita
José Luis Aguilar
Marion Leiva
Niurka Díaz Santos
Lupe Pérez
Alienys Alfonso Ramírez
Yomani Hernandez Alcantara
Marleen Rojas
Mayrel Suárez Ulloa
Ingrid Glenda Espada Pis
Dayami Ramírez Fee
Yosbel Sarduy
Alejandro Legrá de la Fuente
Yenice Vázquez
Elizabeth Hernández
Kirenia Criado Pérez
Gretty Rivera Reoyo
Rachel Guerra
Daniela Ubieta Fernández
Annery Rivera Velasco
Orestes Gonzalez Rodriguez
Brisbany Recio Perez
Aniucha Gonzalez Roman
Jimmy Aguilera Guetton
Javier Perdomo
Orlando Ubieta Gómez
Fernando Guerra Fábregas
Jorge Luis Gonzalez Hernandez
She del Rosario
Enier Alarcón Barbán
Jomo Kenyata More Chang
Letty Carmona
Laura Liz Gil Echenique
Anabel Fernández Blanco
Yadira Hernández Del Amo
Wendy Paz
Leymit Sanabria
Haziel Scull
Rogelio Manuel Diaz Moreno
Mirelys Aguila
Carlos Raul Perez Diaz
Daynet Castañeda Rodríguez
Orestes Gonzalez Rodríguez
Alessandra Santiesteban
Manuel de Jesús Riquenes Núñez
Xenia Reloba de la Cruz
Alejandro Palmarola
Claudia Otazua Polo
Daniela Moisés Gutiérrez
Wilfredo Arias
Jorge Luis
Lázaro Javier Chirino Díaz
Gretther Yedra Rodriguez
Marta María Ramírez
Maielis González
Claudia Mena Fernández
Paula Guillaron
Ana Ruiz
Yennys Hernández Molina
Adriana Ortega Normand
Eduardo Sánchez González
Alejandra Pino Diaz
Ener Santana
Maite Silveira Fonseca
Ricardo Cardona Garcia
Alexis D. Rodríguez
Raul Regueiro Segura
Gaby Carmona Pacheco
Luis Rondón Paz
Diana Rosa Suárez Camallea
Pavel Giroud
Claudia González Marrero
Pedro Enrique Moya
Alfredo Blanco Gómez
Reynaldo Tejadilla González
Israel Figueroa García
Orestes Gonzalez Rodríguez
Ahmed Correa Alvarez
Michel Fernández Pérez
Jennifer García Capote
Ernesto Pérez Infante
Daniela Moisés Gutiérrez
Grettel Morales Quevedo
Angel Mario Lezcano Santos
Isabel Pacheco
Violeta Cardoso
Alberto Junior Hernández Morales
Manolo Garriga
Lázaro M Benitez Díaz
klaudia insua collejo
Frank Garces Terrero
Liset Arce Basnuevo
Aaren Figueredo
Daniel Medina Morales
Ricardo Sarmiento Ramírez
María Gabriela Sánchez Álvarez
Claudia Otazua Polo
Mandy García Torres
Ana María González
Lianed Marcoleta Pifferrer
Alicia Arteaga Ramírez
Gabriel Estrada Reyes

 Foto de portada: Darsi Fernández

Rita María García: “Mis respuestas a Dios se las daré yo en su momento”

Por Alberto Abreu
Conversación con Rita María García, directora ejecutiva del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD) y Presbítero Gobernante de la Primera Iglesia Presbiteriana de Cárdenas sobre el artículo 68 del actual Proyecto de Reforma Constitucional.

Las posturas de las iglesias católicas y evangélicas frente a los estudios de géneros (que maliciosa y tergiversadamente llaman “ideología”) y el matrimonio igualitario ha capitalizado el debate sobre el artículo 68 de Proyecto de Reforma Constitucional hasta el punto que muchos, injustamente y por desconocimiento, tienden a generalizar estas reacciones atribuyéndose a las iglesias protestantes. Como si evangélicos y protestantes fueran una misma cosa.

Por estas razones, entre otras, realicé esta entrevista a Rita María García directora ejecutiva del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD) y Presbítero Gobernante de la Primera Iglesia Presbiteriana de Cárdenas.

Las posturas de las iglesias católicas y evangélicas frente a los estudios de géneros (que maliciosa y tergiversadamente llaman “ideología”) y el matrimonio igualitario ha capitalizado el debate sobre el artículo 68 de Proyecto de Reforma Constitucional hasta el punto que muchos, injustamente y por desconocimiento, tienden a generalizar estas reacciones atribuyéndose a las iglesias protestantes. Como si evangélicos y protestantes fueran una misma cosa.

Por estas razones, entre otras, realicé esta entrevista a Rita María García directora ejecutiva del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo(CCRD) y Presbítero Gobernante de la Primera Iglesia Presbiteriana de Cárdenas.

Alberto Abreu Arcia: ¿Qué piensas sobre este proceso de discusiones en torno al Proyecto de Reforma Constitucional?

Rita María García: El ejercicio de discutir, conversar, hablar sobre una nueva constitución para mí es una novedad. Yo tengo cincuenta y un años. En el setenta y seis era una niñita, apenas tenía nueve años. Nací en el sesenta y siete y me ha costado mucho trabajo quedarme callada y con ciertas inquietudes puesto que vi que no solamente a nivel de C.D.R., sino también de instituciones como salud, educación, turismo y otras se discutió o se ha estado discutiendo dentro del colectivo el tema de lo que dice o dirá la nueva constitución cubana. Aún con reclamos y reclamos no se ha querido, por parte de las autoridades, llevar esta discusión sobre el Proyecto de Reforma Constitucional hacia dentro de instituciones cristianas y religiosas.

En el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD) lo hicimos. Tuvimos una discusión seria donde invitamos al profesor Julio Antonio Fernández Estrada, tú lo conoces, y fue una mañana muy fructífera. No solamente fue discutir, sino  desmenuzar, un poquito cada artículo, cada momento estratégico de la misma. Por supuesto que comenzamos desde el principio.

El CCRD pide reconocer no solamente reconocer la constitución desde el 59, el concepto de Revolución de Fidel, sino también pensar que la historia de la nación cubana es más que eso. Y viene desde las luchas por la independencia. ¿Por qué eso se aísla? ¿Por qué no está la lucha insurreccional? O sea Cuba es más que un momento. Cuba es todo.

También añadiría en el Capítulo I un artículo que reconozca que la sociedad civil cubana está representada por organizaciones sociales, de masas, centros, fundaciones, colegios, iglesias, instituciones culturales, movimientos sociales, federaciones deportivas y sociales, congregaciones e instituciones religiosas, gremios, familias, que sin ser parte del estado se relacionan con este de acuerdo a las normas de orden público imperantes.

Hay artículos que pueden resultar muy candentes o inquietantes para algunos. Para mí no.

Alberto Abreu Arcia: ¿Te refieres al artículo 68?

Rita María García: Sí. Realmente no entiendo por qué hay que discutirlo hasta el punto de dividirnos entre nosotros como cubanos. Yo, no solo como directora del CCRD, sino también como cristiana, como familia, como madre, como esposa, no veo en ese artículo el gran problema que otros, desde su punto de vista, ven. Lo importante es que las personas se amen y se respeten.

La opción de vivir juntos no es de ahora. Yo miro a mi familia. Recuerdo tíos que su opción fue no el celibato, sino vivir solos. Y verlos sufrir, y verlos pensar, y verlos estar en solitarios por no poder disfrutar o de alguna manera llevar a cabo su proyecto de vida con otra persona de su mismo sexo y que no fueran de alguna manera discriminados o mal mirados por la familia y por la sociedad. No me veo en esa posición. Tengo amigos y amigas que son casi hijos e hijas y pienso mucho en mí y también como cristiana porque no veo cómo es posible discriminar, cómo es posible humillar. Esconderse detrás de ese dicho y ese lenguaje de nosotros no discriminamos, nosotros no separamos, nosotros ayudamos, nosotros comprendemos y hacerlo de esa manera tan ruda que no le veo sentido. Cada cual tiene el derecho de hacer la familia que desee. Hay familias de una sola persona, de hombre y mujer, de hombre con hombre, de mujer con mujer. Lo que tiene que verse es la profundidad y la dimensión del ser humano más allá de la palabra matrimonio. Hoy por hoy, en Cuba, tú sabes que hay muchas personas heterosexuales que no se casan. Y Cuba reconoce el matrimonio heterosexual aun cuando no es un matrimonio plasmado por la ley ante un papel. Eso lo estamos mirando. Hemos visto cuantos matrimonios siguen juntos. También a matrimonios entre hombres y mujeres en una situación difícil, donde no hay amor, donde sufre la familia entera, donde sufren los hijos, donde sufren los padres, donde sufren los hermanos. Tengo por ahí un escrito que habla sobre el bien que puede hacer una separación a un matrimonio que no está bien.

Pero la opción de los hombres y mujeres de vivir juntos, de casarse, de hacer familia es propia de cada persona. Yo siempre pienso -como cristiana- que mis respuestas a Dios se las daré yo en su momento. Que ningún cristiano, ninguna iglesia, ninguna institución religiosa tiene el derecho ni le asiste a creerse que hay que responder ante ellos. Porque la respuesta ante Dios para los creyentes es personal.

He visto también en muchas iglesias, sobre todo en las más conservadoras, como involucionan los derechos de la mujer y los niños. He visto como volvemos a los tiempos antes de la Revolución donde el machismo fuerte impera tanto dentro como fuera de la Iglesia. Me preocupa mucho ver a esas mujeres que no tienen voz, ver a esos hijos que no tienen voz. Me preocupa mucho que bajo el velo de la familia tradicional solo los hombres, los jefes de familia decidan qué hacer. Y eso no está bien. Me preocupa mucho el porvenir de los hijos. Porque no se es homosexual porque tus padres son homosexuales. Es una opción y creo  que realmente tiene que haber libertad para el ser humano, para que pueda tomar sus propias decisiones. No me veo realmente al frente de ese tipo de campañas. Creo que la iglesia no se ve bien cuando hace ese tipo de cosas. Creo que están utilizando realmente a la Iglesia, al país y a las instituciones para defender algo que nunca habían hecho. Y es por darse la oportunidad de ser reconocidos de alguna manera porque realmente no crean que hayan creyente que sientan así dentro de algunas denominaciones.

Para mí es importante que se reconozca el derecho de cada ciudadano cubano a elegir sobre lo que quiera hacer con su vida, lo que quiera hacer como matrimonio, como familia. No estoy ni siquiera en desacuerdo con la adopción. Creo que esas familias tienen que tener el derecho también a la adopción, y no ni siquiera a la adopción. Hay muchas formas y variables para tener hijos, criar niños. Y que en las leyes futuras, dentro de ellas vendrá el nuevo Código de Familia, tiene que estar bien plasmado y bien respaldados por las instituciones. Si me piden mi opinión, en otro sentido, creo que tenemos que volver realmente a unirnos. No creo que esta lucha por el articulo 68 sea solo la demanda de algunas personas que se ven afectada por este tipo de problemáticas, sino que debe ser un trabajo sostenido de las instituciones cristianas o no, los grupos LGBTI o no. Y no de un día, ni por una Reforma Constitucional, ni por una fecha sino todo el tiempo trabajar por el derechos del ser humano y de los ciudadanos en Cuba.

Tomado de Afromodernidades, blog de Alberto Abreu.

Foto tomada del perfil de Rita María García en FB.