Soy la Negra cubana que tenía que ser

Llevaba cierto tiempo sin escribir en este, mi espacio. Desde que creé Negra cubana tenía que ser, en el año 2006, nunca había tenido un periodo tan largo, durante cual no publicase algún texto propio. Es más, en algún momento de lo que va de 2020, pensé que, quizás, debería darle prioridad a otros proyectos por encima de continuar con este blog. Idea festinada la mía. Hoy estoy plenamente convencida de espacios como este han de mantenerse.

Abrí entonces la compu y le escribo estas letras al gobierno de Cuba, específicamente a la Seguridad del Estado, al pueblo cubano, a mis amistades y también a la gente que no me conoce. A Karlito Marx no le escribo porque él no existe. Es un perfil falso. Eso lo saben hasta los cientos de personas y cuentas falsas que le siguen. Sin embargo, quienes están detrás de ese perfil sí existen, podrían ser funcionarios, agentes de la seguridad del estado, personas corrientes, nadie sabe. Tampoco importa mucho. El texto posteado ayer desde aquel usuario de Facebook se inscribe en la ola de descrédito donde “ciberclarias” y “garrapatillas” llevan la voz cantante. Yo no pertenezco a ninguno de esos dos bandos.

Quien(es) quiera que sea(n), se aprovecha (n) de que mucha gente “scrollea” a la velocidad de la luz, saltándose toda confirmación posible. El resultado es toda una sarta de comentarios risibles, desproporcionados, llenos de odio, que parecen emitidos durante los años 80 del siglo pasado, cuando una parte de les cubanes se prestaron para tirarle güevos a los “gusanos”. Se aprovechan también de los huecos legales que existen en Cuba, de manera que no es posible denunciar este tipo de acciones con consecuencias para el delincuente —porque eso son: delincuentes—, la injuria, la difamación son, en cualquier parte del mundo, delitos.

Aquí va lo que tengo que decir sobre este incidente, uno de los tantos que he vivido en las redes sociales desde que las tomé para llevar adelante mi activismo:

A la gente que no me conoce: Googlee antes de opinar. Entre a la Wikipedia. Lea. Cultívese. Jamás he dado una entrevista a Radio Martí, ni dicha emisora se ha interesado por tener mi voz. La entrevista que se cita en el post de marras data del año 2013 y la ofrecí a la corresponsalía en Cuba de la agencia Rusia Today. A partir de ella, Radio Martí escribió una nota. Aquí les dejo los dos enlaces para que se documenten: Entrevista ofrecida a Rusia Today y Nota de Radio Martí. Por cierto, lamentablemente, lo que expresé en aquel año sigue conservando su validez y me apena que así sea. Ya no estoy tan segura que mis nietes vivirán en una Cuba más justa. Tampoco gano dinero por mi activismo. En más, en varias oportunidades me han comentado que es posible tener ingresos con un blog, a través de la publicidad —como hacen muchos medios para poder sustentarse—, y si revisan con detenimiento, notarán que en mi bitácora no existe anuncio alguno, tampoco en el Directorio de Afrocubanas, pues pago para ello. Me interesa que mis mensajes sean leídos sin distracciones. He ejercido el periodismo, desde mis principios y no desde agendas impuestas. Lo ejercí por diez años en Cuba y durante los siete que llevo residiendo fuera. También he dejado de colaborar con medios y rechazado publicaciones en libros y revistas —por razones obvias me reservo los nombres—, cuando he considerado que hacerlo atentará contra mi integridad, mis valores y, sobre todo, contra las causas que defiendo. En mis 20 años de activismo he recibido tres becas o financiamientos para participar en dos eventos: la Cumbre Mundial de Juventud Afrodescendiente, celebrada en Costa Rica en 2011, y el Congreso de LASA que me ha dado, en dos oportunidades, fondos para asistir al mismo, en 2013 y 2019. En la primera oportunidad, no me dieron la visa para entrar a Estados Unidos de América, así que no pude disfrutar de la beca que cubriría mis gastos. Acerca del bloqueo, hace poco hablaba con un amigo sobre ello. No considerar las consecuencias que esto tiene, tanto para el desarrollo del país como para el pueblo, es querer obviar una parte importante del cotidiano de la gente de a pie que tiene que luchar cada día para sobrevivir. Sí, porque en Cuba, en muchos barrios, en muchas familias, se sobrevive. Yo sentí en mi propia piel lo que era el bloqueo la primera vez que salí de Cuba, en el año 2009, cuando no pude usar mi pasaporte cubano —que por entonces no se encontraba en el programa informático usado por Western Union para hacer las transferencias—, para recibir un dinero que mi compañera me había enviado desde Europa. Y así tengo innumerables ejemplos de cómo la vida se nos hace más difícil en todos los ámbitos posibles, desde el económico hasta el más privado, el acceso a medicamentos, terapias, etc. De esta manera, convencida de que el bloqueo existe, he participado de acciones concretas en contra del mismo y cada vez que ofrezco una conferencia, taller o formación me refiero a este. Suena patético que yo tenga que reiterar que estoy en contra del bloqueo y que no conozco una Cuba que no sea la bloqueada. No obstante, esta vez lo creo necesario, dado que por momentos pareciera que les cubanes nos dividimos (únicamente) en quienes están a favor y quienes están en contra de las sanciones contra Cuba.

A la Seguridad del Estado: todo lo que hago está en este en blog, en mis redes sociales, en mis artículos, en mis textos, en mis columnas, en mi activismo, en mi propia vida. Soy una activistamujerfeministanegralesbianaantirracistaantiespecistaveganasocialista. Soy la Negra cubana que tenía que ser. Una de las primeras cosas que hice cuando llegué a Alemania, fue ir a registrarme en el consulado de Cuba en Bonn, precisamente porque quería que se supiera que yo estaba aquí, que esa negra que escribía en ese blog “conflictivo” era yo; aún cuando en ese entonces, dada mi residencia temporal, no tenía que inscribirme. Si en algún otro momento de mi vida —recuerden que ya me han entrevistado en tres oportunidades mientras vivía únicamente en Cuba—, se toman el derecho que les asiste de interrogarme, solo les pido que me busquen para dialogar a una oficial que tenga, como mínimo, un máster en estudios de género, como yo lo tengo, y que haya investigado sobre racialidad y racismo tanto como yo lo he hecho. Suena altisonante pero no es mi intención. Solo quiero prevenirles de lo que pasará: hablaré de feminismo, de violencia machista, de antirracismo, de veganismo… hasta por los codos, hasta el cansancio; me tendrán que dar merienda porque soy diabética… y además vegana, así que nada de pan con jamón. Algo más sobre aquel texto injurioso firmado por aquel perfil falso, pero que (ustedes y todes) sabemos que es de vuestra autoría. Lisandra, mi hija, tiene 27 años, es médica, trabaja en el Policlínico Mantilla y ahora se encuentra en su casa, en cuarentena, luego de haber trabajado por casi tres semanas en el centro de aislamiento de La Lenin. Ella se alistó porque quiso. Es asmática. Tener un hijo pequeño le hubiese permitido no considerar a ir a trabajar allí, por el riesgo que supone para ella y para el niño. Sin embargo, fue, dejó a su peque con otra familia y cumplió con su país. Para mí, ella es mi heroína. También lo es para les pacientes de un barrio marginalizado de La Habana. Mi nieto, Adrián, tiene 6 años e iba a la escuela Manuel Saíz de la barriada de Lawton cuando llegó la COVID 19 a Cuba. Ustedes saben cuál es la dirección de mi (nuestra) casa. Yo les encargo a Lisandra y Adrián, les pido públicamente que la cuiden, que lo protejan. Qué nada les pase, que nadie la llame de madrugada para molestarla, que su trabajo  y sus estudios continúen tan bien como iban, que nadie le ponga un traspié a ese negrito cubano, que no se raspe la rodilla montando bicicleta, que nadie me le grite “negro mono”… Les dejo a mis dos seres queridos en vuestras manos con la petición de que velen por su seguridad.

Al pueblo de Cuba: Tenemos una larga tradición revolucionaria que no nació precisamente en 1959, sino mucho antes. Hemos de agradecer a nuestres ancestres por la fortaleza que hemos heredado, la misma que nos permite, a pesar de las UMAPs, de la Zafra de los 10 Millones, del Cordón de La Habana, de la Central Electronuclear de Cienfuegos, de la Zona del Mariel, del bloqueo arranca vidas, permanecer dignamente sobre la Tierra y continuar soñando una Cuba mejor: inclusiva, progresista, revolucionaria, donde quienes tomen las decisiones tengan en cuenta los criterios todes y no solo las ideas enquistadas, obsoletas y discriminatorias de unes cuantes. Yo soy una ciudadana cubana porque mi madre me parió en ese archipiélago, porque mis ancestres fueron arrancades de sus tierras y fueron esclavizades en Cuba. Yo no escogí nacer en aquel pedazo de Caribe, como sí escogí irme. Por amor. Soy activista porque en el año 2000, luego de la muerte de mi madre y cansada del racismo y del clasismo del Polo Científico. Me fui a luchar por la vida, la mía propia y la de personas infectadas con VIH. Ese fue el inicio de mi trayectoria activista, cuando tan solo se le llamaba “voluntariado” o “promoción de salud”. Así, progresivamente, se le han ido adicionando causas a mi labor social, porque es también mi labor individual, como ya he dicho, es mi propia vida: activistamujerfeministanegralesbianaantirracistaantiespecistaveganasocialista. Nadie me ha regalado nada, ni la Revolución cubana, ni Alemania —el país donde resido y del cual también soy ciudadana—, ni el Universo. Todo lo que pueda tener —virtudes, actitudes, bienes materiales, espiritualidad, conocimientos, defectos, etc.—, se gestó en la máquina de coser de mi madre. El cuerpo que tengo me lo dieron esa Singer e Hildelisa Ramirez Oviedo. En Alemania trabajo con refugiados menores de edad que están solos en el país. Mi niños, son todos varones, me llaman “Mama Sandra”. He visto crecer a cerca de 60 adolescentes de varias naciones: Eritrea, Ghana, Iran, Nigeria, Iraq, Siria, Guinea, Etiopía, Afganistán, entre otras. Así me gano la vida, cuidando a los hijos de otras mujeres. Desde donde les escribo, una ciudad del norte alemán, también hago activismo, milito y, sobre todo, he expandido mis horizontes, tanto emocionales como cognitivos. Todo a costa de mi propia piel, de mi nostalgia, de no tener al Malecón a 30 minutos de mi casa, de haber aprendido otra lengua, de haber sentido que La Habana puede estar en todas partes, de haber conocido otros cielos tan azules como aquel.

A mis profesores, colegas, amistades, amigues, amantes, amadas: Gracias por las enseñanzas, por tantos mensajes de amor, por la lealtad, por el camino recorrido. Gracias por el codo a codo, por las preguntas, por los debates. Si para algo sirvió este lamentable episodio ha sido para poder agradecerles públicamente por vuestra compañía. Como han visto nos queda mucho por recorrer; el racismo, la misoginia, el clasismo, —también presentes en post del tal Karl Marx que no es Karl Marx—, cada día toman nuevas formas.

Alemania, 18 de Julio del 2020.

Soliloquios: Ayer me mandaron de regreso a África

Por primera vez en mi vida de activista, que ya suman 20, me han mandado para África. Una mujer cubana, feminista cubana, feminista cubana blanca cree que el lugar desde el cual tengo que luchar contra el racismo y la discriminación racial es África. Europa, donde vivo, es solo para la gente blanca. Así piensa alguien que se autotitula militante, que participó de la construcción de la revolución cubana, no un nazi alemán de los que vilipendia con quién le pase por delante y no tenga ni ojos ni pestañas rubias. Repito: ayer me han devuelto a África. Me montaron en un barco y me dejaron en una de sus costas. He de sobrevivir a toda costa. Me han hecho un favor, me han trasladado sin tener que pagar. Bueno, ha sido el premio por ser tan bocona, por incendiar los puentes rotos que tira el feminismo blanco. Para esa mujer solo es legítimo hablar de racismo si he pisado África. Ella, que ha producido parte de su obra cinematográfica en aquellas tierras, se ve como una heroína: una blanca que ha filmado historias de gente negra. Por demás, esa mujer me silenció, me taponó la boca. Gente blanca que no puede lidiar con una negra que hable, que cuestione, que construya, que sueñe. Nos quieren complacientes, sumisos, solícitas. Ese es el deseo blanco. Te devuelven al barracón y al barco negrero.  Eso lo hizo ayer una feminista blanca.

“Hablar de racismo está de moda”

“Hablar de racismo está de moda” porque ya hay muchas personas negras y afrodescendientes que tienen conciencia racial.

“Hablar de racismo está de moda” porque vivimos el cisheteropatriarcado racista homotranfóbico.

“Hablar de racismo está de moda” porque la hegemonía blanca oprime a todo no pertenezca a la blanquitud.

“Hablar de racismo está de moda” porque la sociedad se sigue organizando según la identidad racial, la identidad de género, el género, la clase, y otras condiciones de los seres humanos.

“Hablar de racismo está de moda” porque las redes sociales han multiplicado el acceso a y la creación de plataformas, medios de prensa, blogs y otras iniciativas digitales gestionadas y dirigidas por personas afrodescendientes.

“Hablar de racismo está de moda” porque nuestros ancestros y ancestras nos legaron varias guerras de independencias, partidos políticos, cimarronaje, espiritualidad y otras experiencias de resistencia.

“Hablar de racismo está de moda” porque muchas personas negras y afrodescendientes están asumiendo su negritud, sacando a su abuela de la cocina, llevando sus coronas afros.

“Hablar de racismo está de moda” porque ya no nos reímos de vuestros chistes racistas que violan nuestra integridad psíquica y física. Tampoco porque ya no les creemos el cuento de que “mi mejor amigo es negro”, “yo no veo colores” o “son unos complejistas”.

“Hablar de racismo está de moda” porque denunciamos el genocidio de los pueblos negros, a mano de la hegemonía blanca.

Si para ti “Hablar de racismo está de moda” es lo que para mí significa ser consciente y dignamente antirracista, pues entonces, HABLAR DE RACISMO ESTÁ DE MODA.

Photo by Anna Shvets from Pexels

El libro “Negra cubana tenía que ser” se presentará en San Jordi 2020

El libro Negra cubana tenía que ser, de Ediciones Wanafrica, saldrá a la luz el 21 de abril de 2020 en Barcelona, España, en el marco de la Fiesta de San Jordi.

El volumen es una selección de artículos publicados en esta bitácora y en varios medios de prensa. Además el libro incluye textos inéditos.

Ediciones Wanafrica es una editorial especializada en literatura africana y sobre África, incluyendo su diáspora, en castellano y catalán y es tanto un proyecto cultural como una reivindicación social y política.

Para la presentación de Negra cubana tenía que ser  estaré participando de las diferentes actividades, firmando ejemplares y compartiendo con gente interesada en activismo feminista cubano, antirracismo, derechos de las personas LGTBIQ+, del 20 al 26 de abril del 2020.

¡Apunta la fecha y pasa la voz!

Notas sobre en un taller antirracista acontecido en La Habana

Andando por las redes, especialmente por los grupos de personas identificadas con la negritud vi algo que llamó la atención: parte de la publicidad que sobre productos afrocubanos se realiza, tienen como protagonistas a personas afrodescendientes de pieles más claras. Ante esta observación y conversando con un amigo, me propuse facilitar el acceso de las activistas afrocubanes a conceptos actualizados de racismo, discriminación racial, colorismo, discriminación positiva, entre otros.

Con esas preocupaciones armamos con Annia Liz y Julié Arianne, gestoras e integrantes de “Lo Llevamos Rizo“, proyecto pionero de afrobelleza en Cuba, el taller “Críticas contemporáneas al Racismo y a la Discriminación Racial”, desarrollado el 4 y 5 de diciembre en la Casa de África de La Habana Vieja.

Los objetivos del encuentro fueron los siguientes: propiciar el acceso a los principales hallazgos científicos e información actualizada sobre el tema; conocer de proyectos exitosos nacionales y regionales de activismo afrodescendiente y propiciar el trabajo en conjunto con proyectos e iniciativas cubanas en el campo del antirracismo y el afroemprendimiento.

El evento tuvo dos tipos de sesiones; en las mañanas las exclusivas para activistas antirracistas, donde alrededor de 25 personas trabajamos las temáticas antes mencionadas.

Las tardes acogieron las sesiones fueron abiertas. El día 4 desarrollamos el Panel de Iniciativas Antirracista con el objetivo de presentarlas público y en día 5 tuvo lugar la Expo “Rizos en el Aire”, donde más de diez afroemprendimientos cubanos compartieron conjuntamente con la población.

Los participantes en las sesiones de la mañana procedían no solo de La Habana, sino también de Cárdenas y Matanzas pues nos propusimos que no fuera un taller meramente habanero.

Fueron dos días de trabajo intenso, sin contar todas las sesiones previas de preparación. El equipo de “Lo llevamos Rizos” organizó uno de los eventos más suigeneris que han tenido lugar en La Habana, sobre antirracismo, entre otras cosas, por la cantidad personas que asistieron entre los dos días a las sesiones vespertinas, yo juraría que más de 150 personas sin contar a les organizadores. También el hecho de que tuviera una salida directa a la comunidad fue uno de los valores de este taller. Varias personas se nos acercaron para hacernos notar que no tenían idea que, por ejemplo, desde hace muchos años existe la Cofradía de la Negritud. Solo por lo anterior valió la pena el esfuerzo.

Además, durante el evento fue lanzado el playlist “Afrosekuela” curado por la reconocida Dj cubana Ained Cala,  quien pertenece a la única productora cubana de música afrourbana Guámpara Producciones.

Constamos además con la profesionalidad de Mercedes Prendes y el desfile de peinados infantiles.

Sinceramente, de todas las actividades que yo he podido organizar/participar en Cuba, este Taller ha sido el más bello, ese contacto con personas procedentes de las diferentes esquinas de la sociedad cubana, poder tomarle el pulso al afroemprendimiento cubano y a las novedosísimas iniciativas que sobre negritud, orgullo negro y afrodescendencia tienen lugar ahora mismo en La Habana, son oportunidades invaluables.

Yo personalmente he salido muy crecida y siento, con honestidad absoluta, que el Taller me trajo más a mí que lo que yo pude haberle aportado al mismo. Confirmé además que ya no somos los 44 gatos antirracistas que participábamos de todos los espacios hace unos años atrás, repitiéndonos una y otra vez. Existen ya al menos dos generaciones más de gente joven luchando contra el racismo y la discriminación racial, ya sea directa o indirectamente, algunas llevando un afro, otres reflexionando sobre la exclusión. De esta manera, me emocioné mucho cuando entre las expositoras encontré a Rusy, la hija de mi colega y compinche Yulexis, niña a quien vi crecer y que ahora participa del proyecto Turban Queen Cuba.

La gente joven además usa sin peros ni temores las redes sociales. En ese sentido, elles están a diez años luz del antirracismo tradicional que aún continua casi exclusivamente sumido en la retórica del libro y el artículo científico, como si ambos escenarios no fueran negociables o compatibles, o sea, antagónicos.

Quedo agradecidísima a quienes participaron en su concepción, logística, estuvieron allí presentes, participaron el taller, expusieron sus productos. También a la Casa de África por su acogida, especialmente a Ana Morales, médica de profesión y quien otrora fuera dueña del restaurante África Mía, que sepamos el primero en Cuba de su tipo. A Nancy Cepero por su catering vegano, delicioso y nutritivo.

¡Cuba cambia mi gente!

Foto de portada: Argelia Fellove del proyecto Afrodiverso.

Afrocubanas

Afrocubanas de cara a la violencia simbólica

Dentro del panorama del activismo en Cuba sobresale la lucha contra la violencia de género[1]. Pero ¿Qué sucede con otras manifestaciones de violencia machista[2], no tan duras como el maltrato físico o la cara más extrema del problema, que es el feminicidio? ¿Qué pasa con la violencia simbólica? ¿Qué otras actitudes discriminatorias tienen en su base también la violencia simbólica contra las mujeres? ¿Qué pasa en el caso de las mujeres negras, las que, como sabemos, viven una doble opresión: como mujeres y como negras?

No por subjetiva, la violencia simbólica deja de ser menos importante. Si bien es cierto que los golpes y el abuso sexual constituyen manifestaciones más visibles, aparatosas, constatables y directas de la violencia de género, aquella que se ejerce de manera indirecta, sutil y subrepticia también debería ocupar nuestra atención.

Desde la estructura se replica la opresión y la marginalización de determinados grupos sociales y sus individuos. Tal pareciera que fuese un proceso natural, sin embargo, no lo es. La sociedad, sus instituciones, el imaginario social, las actitudes, pensamientos, creencias, estereotipos, etc., ofrecen un caldo de cultivo para que la violencia simbólica se exprese y se reproduzca aparentemente de manera natural.

Precisamente, debido al carácter silencioso de la violencia simbólica, a la naturalización que generalmente le acompaña y a la sofisticación con que opera, es que resulta necesario descubrir los mecanismos que la soportan.

La invisibilización de determinados sectores de la sociedad es parte de la violencia simbólica. En este caso se encontrarían, por ejemplo, las mujeres negras. La violencia simbólica y el racismo confluyen en el concepto más actual de la “misoginoir”. Y justo en esa lucha se enfocó el grupo Afrocubanas, que fue pionero en el país hasta su cierre en marzo de 2019.

Violencia simbólica, racismo y misoginoir

La violencia simbólica intenta legitimar, a golpe de estereotipos, creencias, prejuicios, actitudes, etc., que unos individuos son menos humanos que otros.

De esta manera, todo lo que no sea cisheterosexual[3] y blanco es ubicado en la periferia de la escala de valores y por tanto del poder. Imaginémoslo como círculos concéntricos: en el más pequeño de ellos, o sea en el centro, estaría la heteronormatividad blanca masculina, los cisgéneros y el biniarismo, lo que constituye la base del cisheteropatriarcado[4]. Mientras más nos alejamos del centro aparecen otras identidades de géneros: trans, no binarias, no conformes al género, agéneros, etc. Lo anterior se complejiza cuando aparecen otros elementos como pueden ser la identidad racial, la identidad sexual, la edad, la clase social, el acceso a los recursos, la procedencia, la migración, etc. En la práctica esto se traduce la superposición de las opresiones que viven los individuos que son excluidos de la sociedad y del poder.

El cisheteropatriarcado, además de sexista y misógino, es racista. En él se vinculan con frecuencia los cuerpos negros a la hipersexualización, especialmente a las mujeres negras y afrodescendientes. En la base se encuentra la creencia de que negritud y los sujetos negros están más cerca de los primates y, por tanto, de la naturaleza. Siendo concebida la sexualidad como un resultado de los instintos, a pesar su carácter cultural, es usual que se piense que las personas negras tenemos mejor desempeño sexual.

Además, en Cuba la discriminación racial se apoya recurrentemente en la violencia simbólica. Es muy poco probable que a alguien lo linchen en la calle por su color de piel, sin embargo sí se puede ser objeto de bullying o discriminación en el ámbito laboral, por solo citar dos ejemplos.

En la complejidad de la interseccionalidad que supone ser mujer y ser negra en Cuba destaca cómo ellas son representadas y también la invisibilización de la vida y obra de estas mujeres.

La misoginoir[5], término acuñado en 2010 por la académica afrofeminista estadounidense Moya Bailey, se refiere a la misoginia hacia las mujeres negras, o sea, los prejuicios, el rechazo, la violencia hacia ella, una buena parte de la cual es simbólica pues transcurre en el plano de las ideas, las creencias, las representaciones, etc.

En la creación de Afrocubanas participaron intelectuales, artistas y activistas, algunos hombres, con trayectoria en el antirracismo, el feminismo y la equidad de género en Cuba.

Foto: Cortesía de Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez

Afrocubanas contra la violencia simbólica y por la visibilización de sí mismas.

El Grupo Afrocubanas ha sido la iniciativa activista que trabajó con mayor sistematicidad por la visibilización de la mujer negra y en contra de la violencia simbólica racista y el misoginoir.  Siete años de labor ininterrumpida allanaron el camino para desvelar cómo la violencia simbólica hace parte de nuestras vidas cotidianas.

Afrocubanas fue fundado en el año 2012[6], a partir del impacto de un proyecto digital, el blog homónimo, y en estrecho vínculo con la aparición de un libro, Afrocubanas. Historia pensamiento y prácticas culturales[7], que derivó en la creación del grupo de trabajo de mujeres afrodescendientes cubanas.

El libro Afrocubanas, una idea original de la escritora Daysi Rubiera, quien invitó a Inés María Martiatu a trabajar conjuntamente en la compilación; se propuso sistematizar la producción intelectual y cultural de mujeres afrocubanas, con la intención de darles voz, lo cual constituye una manera de luchar contra la violencia simbólica que implica la invisibilidad.

El volumen fue el primero escrito por mujeres cubanas afrodescendientes y para ellas mismas. En él, se presentan las obras y vidas de notables intelectuales afrocubanas, reunidas en tres partes: historia, pensamiento y prácticas culturales. Son 408 folios que nos acercan a zonas poco tratadas o desconocidas de la historia y cultura nacionales.

En la literatura, en la poesía, la narrativa, los testimonios, se ha estereotipado tanto, y a veces maltratado, la imagen de las mujeres negras en discursos articulados por el “otro”. Aquí tratamos de que estos discursos sean los nuestros. Que se escuche   nuestra propia voz. De este modo, considero que está muy bien justificado que la identidad racial y el género sean motivos para el estudio y la selección para este libro[8].

Por otro lado, en la creación de Afrocubanas participaron las intelectuales, artistas y activistas Inés María MartiatuDaysi Rubiera Castillo, Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez, Carmen GonzálezPaulina Márquez. Luego se incorporaron otras muchas mujeres. También fueron acompañadas por un par de hombres, en todos los casos personas con trayectoria en el antirracismo, el feminismo y la equidad de género en Cuba.

La primera reunión abierta del Grupo se realizó en casa de Daysi Rubiera en el marco de su 75 cumpleaños, el 15 de junio de 2012.

Cuatro meses antes se habría celebrado el cumpleaños de Inés María Martiatu y la salida del libro Afrocubanas, el cual sería presentado en el Centro Loynaz, el 11 de febrero de 2012. En ese ambiente fue sembrada la semilla de lo que luego sería el grupo.

Queridas amigas:

Estamos organizando un encuentro con las que participamos en la creación del libro, afrocubanas. Eso es por nuestra cuenta en el Vedado en casa de una amiga de Daisy. Será el día 2 de febrero a las 4 de la tarde. Les enviaré la dirección exacta. También es mi cumpleaños 70!!!!!! Cómo se va el tiempo. (…)

El lanzamiento oficial se mantiene el 11.

Espero que estemos juntas ese día.

Un beso.

Lalita[9]

En aquella primera reunión realizada en casa de Daysi Rubiera, que significó la presentación en público del Grupo, estuvieron presentes Irene Esther Ruiz, Magia López Cabrera, Paulina Márquez, Irasema Laferté, Inés María Martiatu, Carmen González, Deyni Terry Abreu, Eusebia Betancourt Pusan, Coralia Hernández y Tomasito Fernández Robaina[10].

Dentro de los objetivos iniciales estuvo continuar visibilizando los aportes de las mujeres negras y mestizas a la historia y cultura nacionales, estudiar a las afro-latinoamericanas y su labor dentro del movimiento de mujeres. Además se propusieron fundar un sello editorial. En palabras de Daysi Rubiera:

Sus objetivos debían fundamentar su creación, entre ellos: sacar a la luz el aporte de las mujeres negras cubanas en la historia de nuestro país, contribuir al desmontaje de los estereotipos negativos, racistas y sexistas que habían venido (y vienen) circulando históricamente sobre ellas y nosotras, aportar a la historiografía cubana nuevas e interesantes investigaciones relacionadas con ellas e, incorporarnos al debate que sobre la problemática racial se estaba llevando a cabo[11].

El Directorio de Afrocubanas nació en el contexto de dicho grupo, ante la necesidad de continuar rompiendo el silencio acerca de la vida y obra de las mujeres afrodescendientes cubanas. En un inicio fue una página de la bitácora Negra cubana tenía que ser hasta que en 2016 logró situarse como una web propia. En el mismo se agrupan, hasta el momento, aproximadamente 400 fichas de afrocubanas (nacidas y no en Cuba) que desempeñan en varias esferas de la vida profesional, social, política, etc.

Primera reunión de Afrocubanas. Anselma Betancourt Pusan, Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez e Irene Esther Ruiz Narváez en casa de Daysi Rubiera Castillo.

Foto: Sahily Borrero

Sin duda alguna, una parte importante del legado del Grupo Afrocubanas ha sido estimular el debate desde las ciencias sociales de determinados problemas, entre ellos la violencia de género. En este sentido, se realizó trimestralmente y durante aproximadamente seis años la tertulia Reyita, coordinada por la propia Rubiera y por la académica Yulexis Almeida Junco.

Desde el inicio la preocupación por la violencia de género quedó plasmada en la agenda del Grupo. La tertulia realizada en noviembre del 2013 intitulada “La discriminación racial otra forma de violencia de género” es un ejemplo de lo anterior[12]. Del mismo modo, la reproducción de los estereotipos racistas en la familia cubana fue otros de los asuntos sobre los cuales reflexionó este espacio de debate feminista-antirracista.

Una área de trabajo específica de Afrocubanas fue revelar la representación de las mujeres negras en la publicidad y en los medios de comunicación, la cual es estereotipada, cosificada, reduccionista, estigmatizada, etc. La investigadora y activista Irene Esther Ruiz Narváez ha contribuido de manera sobresaliente a que hoy podamos contar con estudios en esa área, sobre las mujeres negras en la televisión y luego sobre el rol de las mujeres en el deporte.

Aprovechamos todos los espacios a nuestro alcance para incorporar temas relacionados con las mujeres negras cubanas en programas de mucha audiencia en la radio y la televisión de alcance provincial y nacional. Transmisiones con un significativo impacto en la radioescucha y teleaudiencia expresado por medio de las múltiples llamadas telefónicas a esos medios, agradeciendo la información brindada y solicitando el mantenimiento de los mismos. Sistematicidad que por causas ajenas a nuestra voluntad no se ha logrado, pero que seguimos insistiendo en ello[13].

La tertulia Reyita también abordó en una oportunidad la violencia simbólica presente en spots televisivos, telenovelas y videos clips cubanos.

Por su parte, la sección Observatorio de Medios de la bitácora Negra cubana tenía que ser publicó de manera regular denuncias y artículos acerca de la representación estereotipada de las mujeres negras.

Emergiendo del silencio: mujeres negras en la historia de Cuba (Editorial Ciencias Sociales, 2016) fue el segundo volumen del grupo Afrocubanas, con el cual se recuperaron figuras que forman parte de la historia y culturas nacionales pero que han sido frecuentemente olvidadas.

Con el mensaje que enviase Daysi Rubiera Castillo en marzo del 2019, donde anunciaba la disolución del grupo Afrocubanas, concluía una de las iniciativas antirracistas y feministas más importante de Cuba, la cual sin duda realizó contribuciones fundamentales al desarrollo del movimiento antirracista cubano, sobre todo relacionado con propiciar la inclusión de las mujeres afrodescendientes. (2019)

Notas:

[1] Violencia ejercida contra las mujeres cis, mujeres trans, cuerpos feminizados o leídos como femeninos, por la única razón de ser personas leídas como “mujeres”.

[2] En esta monografía, violencia de género y violencia machista son usados como sinónimos.

[3] El prefijo “cis” hace mención a todo lo que no es trans, o sea, a la correspondencia entre la identidad sexual y la identidad de género, o para decirlo de otro modo, entre el sexo asignado al nacer a partir de la observación de los genitales y la identidad de género de la persona en cuestión.

[4] El término “cistheteropatriarcado” se refiere al sistema político-social que está regido por la heterosexualidad y la cisnorma; por tanto el género masculino y la heterosexualidad son parte de la supremacía. El cisheteropatriarcado subordina tanto a mujeres como a las personas LGBTA.

[5] Del inglés misogynoir y éste de misogynymisoginia, y el francés noir, negro.

[6] Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez: “Mujeres afrodescendientes cubanas: Unídas!”, en Negra cubana tenía que ser. Disponible en https://negracubanateniaqueser.com/2012/06/28/mujeres-afrodescendientes-de-cuba-unidas/. Consultado el 17 de noviembre de 2019.

[7] Daysi Rubiera Castillo e Inés Mara martiatu Terry (comp.): Afrocubanas. Historia pensamiento y prácticas culturales (Editorial Ciencias Sociales 2011).

[8] Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez: Las afrocubanas ya tienen su libro. Entrevista a las autoras en Cubaliteraria. Disponible en http://www.cubaliteraria.cu/articulo.php?idarticulo=13938&idseccion=43. Consultado el 14 de noviembre de 2019.

[9] Inés María Martiatu Terry: Comunicación personal con la autora. 19 de enero de 2012.

[10] Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez: “Mujeres afrodescendientes cubanas: Unídas!”, en Negra  cubana tenía que ser. Disponible en https://negracubanateniaqueser.com/2012/06/28/mujeres-afrodescendientes-de-cuba-unidas/. Consultado el 17 de noviembre de 2019.

[11] Daysi Rubiera: Daysi Rubiera: “Afrocubanas es una actitud ante la vida”, en Negra cubana tenía que ser. Disponible en https://negracubanateniaqueser.com/2018/10/09/daysi-rubiera-afrocubanas-es-una-actitud-ante-la-vida/. Consultado el 14 de noviembre de 2019.

[12] Grupo Afrocubanas: “Convocatoria: Tertulia Reyita. La discriminación racial otra forma de violencia de género”, en Negra cubana tenía que ser. Disponible en https://negracubanateniaqueser.com/2013/11/27/convocatoria-tertulia-reyita-la-discriminacion-racial-otra-forma-de-violencia-de-genero/. Consultado el 14 de noviembre de 2019.

[13] Daysi Rubiera: Daysi Rubiera: “Afrocubanas es una actitud ante la vida”, en Negra cubana tenía que ser. Disponible en https://negracubanateniaqueser.com/2018/10/09/daysi-rubiera-afrocubanas-es-una-actitud-ante-la-vida/. Consultado el 14 de noviembre de 2019.

Publicado en IPS. La Habana, diciembre 2019.

 

El Movimiento Afrocubano: Activismo e Investigación, logros y desafíos

Por primera vez desde su surgimiento en la década de los noventa, los activistas del movimiento afrocubano se reúnen para hacer un balance de la evolución del movimiento antirracista cubano, sus logros, limitaciones y desafíos de cara al futuro.

Nuestra concepción sobre el movimiento afrocubano es amplia e incluye activistas que desarrollan su trabajo en diversas esferas, incluyendo iniciativas comunitarias, proyectos culturales, redes de colaboración con la participación de intelectuales y académicos, así como representantes de organizaciones oficiales. La reunión acoge, además, a un grupo de empresarios afrocubanos que han logrado promover empresas en el sector privado emergente.

El evento tendrá lugar del 14 al 15 de abril en el Afro-Latin American Research Institute, Harvard University.

PROGRAMA

Viernes, 14 de abril

9:00-9:30am
Inauguración. Profesor Henry Louis Gates y profesor Alejandro De la Fuente

9:30-11:00am PANEL 1
El movimiento afrocubano: historia, evolución, logros

Tomas Fernández Robaina, Articulación Regional Afrodescendiente (ARAC)
Norberto Mesa, Cofradía de la Negritud
Daysi RubieraGrupo Afrocubanas
Gisela Arandia, Color Cubano y Articulación Regional Afrodescendiente (ARAC)

Modera: Odette Cisneros Casamayor, University of Connecticut
11:00- 12:30 pm
PANEL 2
El movimiento afrocubano: Iniciativas recientes
Deyni Terry Abreu, Alianza Unidad Racial
Maritza López McBean, Red Barrial Afrodescendiente
Gisela MoralesARAC
Raúl Domínguez Valdés (“Kimbo”), Proyecto Identidad y Barrio La Marina, Matanzas

Modera: Rosa Campoalegre, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas
12:30-3:15 pm
Visita al Hip Hop Archive & Cooper Gallery (Exposición Diago: Los pasados de este presente afrocubano)
3:30-5:30 pm
PANEL 3
Activismo y producción cultural: El movimiento Hip-Hop

Soandres del Rio, Hermanos de Causa
Magia López y Alexey Rodríguez, Dúo Obsesión
Roberto Zurbano, Exdirector, Revista Movimiento
Alejandro Zamora, Biblioteca Nacional, Historiador del Hip Hop
Gloria Rolando, Imágenes del Caribe
Mirna Dickson, Proyecto mirArte diaDía

Modera: Sandra Abd´Allah Álvarez-Ramírez

 

 

Sábado, 15 de abril

 

9:30-11:00am
PANEL 4
Producción de información: diseminación, redes y plataformas virtuales
Negra cubana tenía que ser : Sandra Abd´Allah Álvarez-Ramírez
AfrocubawebAndy Petit
Desde la CeibaTato Quiñones
AfromodernidadesAlberto Abreu

Modera: Gisela Arandia, Color Cubano y Articulación Regional Afrodescendiente (ARAC)

11:00-12:30pm
PANEL 5
Desde la academia: agendas, estado actual de la investigación y retos:

Rosa Campoalegre, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas
Katrin Hansing, CUNY
Maya Berry, Yale University
Odette Casamayor, University of Connecticut

Modera: Daysi Rubiera, Grupo Afrocubanas
1:30-3:00 
Desde la economía emergente: empresarios afrodescendientes:

Carlos Cristóbal Márquez Valdés, Paladar San Cristobal
Alberto Gonzalez Ceballos, Panadería Salchipizza
Maria de los Angeles Ferrer Alvarez, Modista
Mady Letamendi Zulueta, Zulu-Bolsos de Piel
Alberto Jones, Caribbean American Children’s Foundation, ex-propietario, Ortho Medical Waste Inc. Fl.

Modera: Magia LópezDúo Obsesión

3:00-5:00 pm
Hacia el futuro: una agenda consensuada

Discusión abierta: participación colectiva

Moderan: Alejandro de la FuenteRoberto Zurbano y Katrin Hansing
6:00-7:45pm
Concierto: Tradiciones Culturales Afrocubanas: Concierto Lukumí Bata

Maestros Roman DiazSandy Perez, Mauricio Herrera (tambores bàtá); Michele Rosewoman (piano);
Vanessa Lindberg (voz); Yunior Terry (bajo); Yosvany Terry, Director de la Banda de Jazz de Harvard.

Coauspician: Cuba Studies Program, David Rockefeller Center for Latin American
Studies; Center for African Studies; Observatorio Cervantes; Instituto Cervantes.
Coorganizado por Ivor Miller, Visiting Fellow, Afro-Latin American Research Institute.

Tomado de Afrocubaweb.com

Foto de portada: Abelo

Otra manera de hacer: Principios para deconstruir los modos habituales de representación de las personas negras

En esta entrada expondré algunos principios a tener en cuenta a la hora de representar a las personas negras y mestizas, atendiendo sobre todo a la subversión de estereotipos, mitos y creencias y, por tanto, a la lucha contra el racismo y la discriminación racial en Cuba.

Equidad y justicia social. Tratamiento digno de la condición humana: Cada material debería proponer una visión justa y equitativa de todas las personas incluyendo, por supuesto, la pertenencia racial. Es importante prever si nuestra creación va a lacerar de algún modo la dignidad humana. No se trata de mostrar una visión utópica e irreal, sino de que se realice un tratamiento justo de manera que se eviten los acercamientos superficiales y maniqueístas. En este sentido es importante reconocer qué aspectos compartidos en el imaginario social del país nos alejan del tratamiento digno de las personas.

Si Ud. va a concebir un personaje tenga en cuenta su pertenencia racial y cómo se relaciona con otros aspectos identitarios: Por lo regular, las personas se reconocen parte de determinados grupos, incluyendo los raciales/étnicos, al sentir que comparten ciertos atributos que les hacen pertenecer. Somos seres humanos, pero además orientales, mujeres, citadinos… personas negras o afrodescendientes y nuestra actuación está impactada por esas múltiples aristas de la existencia humana, particularidades estas que también nos diferencian.

Mitos, estereotipos asociados a la racialidad y en específico a la negritud. Deconstruir antes que reforzar: Los comportamientos son atribuibles al ser humano y no a personas específicas; sin embargo, en el imaginario social cubano prevalecen ciertos estereotipos racistas y una visión racializada de la conducta, como si la identidad o pertenencia racial los explicase. Ante esta realidad, si se va a diseñar un personaje creo necesario ser consciente de cómo las características elegidas contribuyen a reforzar o deconstruir dichos estereotipos, por ejemplo: “el blanco flojito”, “la negra de solar”, “el negro jinetero”.

La presencia de los cuerpos negros en los audiovisuales: Es común la representación de cuerpos negros, tanto mujeres como hombres, asociados a estereotipos como la hipersexualidad –fijémonos en el uso de la mujer negra y mestiza en los vídeos clips o en la creencia de que los hombres negros tienen grandes penes. Entonces sería imprescindible valorar si se refuerzan o no dichos estereotipos, los cuales han estado históricamente relacionado con cómo la colonización, el capitalismo y el patriarcado han dispuesto han traficado con los cuerpos de los sujetos racionalizados.

Tratamiento de la discriminación racial de las personas negras hacia otras personas:En el abordaje del complejo tema de la discriminación racial por parte de personas negras hacia blancas/os, chinas/os, etc., o hacia otras personas negras tengamos en cuenta que:

  • El racismo es una ideología según la cual las cualidades positivas se relacionan per se con la blanquitud y las negativas son asignadas a la negritud, estableciendo un continuo, donde lo blanco es lo bueno, lo bonito y lo deseable y lo negro lo feo, sucio, lo detestable, etc.
  • El racismo en Cuba es fundamentalmente antinegro, según múltiples investigaciones sociológicas e históricas.
  • Las personas negras fueron educadas bajo los mismos valores y en la misma sociedad racista que el resto de la población. Además, se construyeron identitariamente en un arduo proceso de negación y pueden reproducir, lamentablemente y tal vez en contra de su voluntad, los prejuicios de los cuales han sido víctimas.
  • Ante la intención de visibilizar que las personas negras también pueden ser racistas, lo cual es un objetivo loable, puede producirse el resultado inesperado: el resto de la población podría pensar que tienen derecho (o es natural) a ser racistas, porque hasta los mismos negros lo son.

Tratamiento de la violencia: Las investigaciones sociológicas y psicológicas apuntan que no hay una relación directa entre la pertenencia racial y socio-clasista y la violencia; sin embargo, en el imaginario social cubano persiste la creencia de que, sobre todo, los hombres negros son violentos o que la mayoría de los violentos son negros. De hecho, en la televisión muchas veces la persona que delinque es negra. Se hace necesario conocer esto para no reforzar dicho estereotipo.

Roles otorgados a las personas negras: Privilegie roles positivos ante los negativos o victimización de la población negra: sirvientes, esclavos, domésticas, prostitutas, jineteros etc. Del mismo modo, es importante distinguir cuándo estamos haciendo uso de la condición racial para darle legitimidad a un personaje o a una historia, que la madrina o el santero siempre sean personas negras o mestizas se sustenta en el aspecto anterior. En las telenovelas cubanas de época es muy común encontrar a las mujeres negras como sirvientas, nanas, madres de leche, y nunca como vendedoras, empleadas, labores que también ocuparon quienes eran libres, por ejemplo.

La Revolución no hizo a los negros persona: Si bien han sido encomiables, aunque no suficientes, los esfuerzos de la Revolución en la eliminación del racismo y la discriminación racial, es ahistórico presentar la idea (socorrida por demás, sobre todo en los informativos y la prensa plana) de que antes de la Revolución “los negros nada” y ahora “los negros todo”. Dicha creencia anula la participación de la población negra y mestiza, de manera decisiva, en la construcción de la nación cubana mucho antes de 1959, así como simplifica la labor de ellos y ellas en ámbitos como la economía nacional, el sindicalismo, la educación, la enfermería, la abogacía, la arquitectura, sectores en los cuales negros/as y mestizos/as siempre han participado de manera destacada.

Patrones de belleza no europeos: No todas las personas negras siguen patrones europeizantes de belleza. Es más, cada día un sector de la población –ejemplificado excelsamente por quienes producen y consumen la música rap–, escoge resaltar los rasgos que le acercan a la africanidad. Sería ideal poder mostrar la diversidad en toda su extensión, lo cual es muy poco común en nuestros medios de comunicación.

Evitar el uso de chistes, viñetas y caricaturas racistas: Se dice que la cubanía está muy relacionada con la capacidad de reírnos de nuestras propias debilidades. Más allá de lo discutible que pueda ser este argumento, lo cierto es que no hay razón para enorgullecerse ni reírse del racismo y la discriminación racial.

¿Cómo saber que algo es racista? Examine ese producto teniendo en cuenta todos los principios anteriores. Creo que pueden servirle como una guía de ayuda.

Imagen de portada: Autor: Juan Roberto Diago
Cortesía de Alejandro de la Fuente

Jorge Luis Baños_IPS

Para presentar el Directorio de Afrocubanas

Por Yasmín S. Portales Machado

Mi abuela cantaba “La Internacional” en la cocina. La recuerdo grande –porque yo era pequeña y ella tenía sobrepeso-, iluminada por el fogón Pike, la ventana y el bombillo incandescente. Mi abuela entre el claro oscuro de su espacio cotidiano con una melodía que debía llevar a las masas al combate. Mi abuela personaje de Rembrandt.

¿Cómo llegó a ella la letra? La tesis más razonable es que la culpa es de Fidel. Nadie con relación cercana a Cuba pudo escapar de esa transformación de los sentidos que fue el huracán revolucionario de los sesenta, ni a la persecución paranoide de los setenta. Por eso, a mediados de los ochenta mi abuela no podía explicarme por qué silbar estaba prohibido dentro de la casa, y por eso repetía una versión mutilada de la canción, sin esa estrofa anti-estatal que tan incómodos pone a socialistas y comunistas que juegan al juego de partidos políticos, votos, alianzas, democracia representativa y capitalismo bueno.
Mi abuela metáfora de la Revolución cubana y sus contradicciones internas. Una canción censurada en sus labios revela la hegemonía que construyó un partido. El universo de dos generaciones de mujeres que nacieron de sus entrañas.
Aunque mi abuela es un personaje formidable, nadie escribirá sobre ella. Es una abuela. Es un ama de casa negra, semi-analfabeta, que no parió héroes, no dirigió sindicatos, ni siquiera escondió en su casa a un líder revolucionario. ¡Si la abuela de Antonio Maceo Grajales no está en los libros de historia! De esa señora Cuello nada dicen los libros de historia, aparte de su apellido, y que era afrodescendiente. Yo estoy convencida que fue tía o prima del padre de mi abuela, así que la imagino en claro oscuro, gruesa, y alterna dos canciones mientras se mueve por la casa y mantiene a raya a los revoltosos hijos de Mariana: La Internacional y La Marsellesa. ¿Acaso hasta cante en francés? –pido me perdonen la extrema licencia poética: cuando se estrenó de “La Internacional” en 1888 ya Antonio tenía cuarenta y tres años, pero la imagen es así en mi cabeza.
La abuela de Antonio Maceo personaje de Rembrandt. ¿Habría una ficha de ella en la Wikipedia si la hubiera pintado alguien?
No importa quién fue ella.
Tampoco importa si mi familia y yo, obsesionadas por los segundos apellidos, los apellidos de mujeres, nos inventamos el parentesco.
Hay dos hechos ciertos en esta página:
Primero: mi abuela me dice que los pueblos deben alzarse, y yo la escucho. La parte “ni César, ni Señor, ni Dios” me la imagino –la censura es bastante inútil frente a la imaginación desbocada de una niña que vive en Revolución.
Segundo, las mujeres negras no aparecen en los libros de historia patria más allá del periodo colonial. Yo debo aprenderlo, recordarlo y pasarme el peine caliente por la cabeza para tener un chance en el mundo blanco que me espera.
Tal vez, ahí empezó todo para mi.
Treinta años después, Sandra Álvarez es abuela. Ella también canta, pero como es una mujer de estos tiempos, tararea letras de las Krudas u Obsesión mientras navega por la red. De vez en cuando carga al nene y le dice.
“A ver nene, apropiación cultural, ¡uy!, ¡qué palabra tan larga! Apropiación cultural mala. Feminismo bueno. Audre Lorde y bell hooks fueron poetas. ¡Pelos pa arriba! Levanta, levanta las manos nene. Mira Lisandrita, como sabe el niño. ¡Pelos pa arriba! ¿Viste cómo levanta las manitos?”
Sandra babea y reproduce ideología, como toda abuela que se respete.
Sandra, que pasa de la Academia pero sabe de su poder, ha tomado el asunto en sus manos. Si los libros de historia no vienen a ver las negras viejas que nos enseñaron, haremos nuestros propios libros inasibles e imborrables. Usaremos el idioma del colonialista -el castellano-, la tecnología de la vigilancia -la internet- y la estructura financiera del capitalismo global –el crowdfunding- para hacer nuestro libro de historia. Nuestro Directorio de Afrocubanas.
Hay con este proyecto la herramienta para alzarse en la lucha.
El combate es pertinente: compartir la memoria. Compartir la memoria de esa mujer negra, mulata, jabá, blanconaza o betún que sabes hizo una fábrica, dirigió una escuela, coordinó un proyecto de investigación. Es posible que esté su nombre impreso en algún sitio, los índices de un libro de texto o los registros de condecoraciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Hotelería y el Turismo, pero sin foto al lado pensaremos –y me incluyo, me reconozco culpable- que es blanca.
Además, hay con este proyecto un ejemplo de lo que podemos hacer, del potencial emancipador de la tecnología. Desde antaño, la gestación de la tecnología fue negada a las mujeres. Las buenas mujeres usan maquillaje, las brujas lo inventan.
Seamos brujas, todes, miremos nuestros artefactos cotidianos con las palabras de la ciencia masculina y hagámosla libre de roles de género. La cocina es bioquímica y dietética, la crianza es sicología y estadística, cuidar familia medicina, cocer es hacer moda, comprar es economía. Ser mujer es un trabajo, que se aprende en el claro oscuro de las cocinas.
Mi abuela, la abuela de Antonio y la abuela de Sandra no estarán en los libros de historia, pero otras negras duras de pelar se alzaron y alzan contra su destino manifiesto de integrarse anónimas a estadísticas vagas y poco interesantes.
Memoria de tu esencia, es el pasado que te de fuerza. Memoria de tu presente es presencia y posibilidad. Memoria de tu futuro es que viajas en el tiempo, a donde tumbamos las estatuas que elogian racismo o ponemos una placa explicativa, tras alcanzar un consenso real entre las partes.
… y se alcen los Pelos con valor por la Internacionaaaaal. Pelos pa arriba mi gente.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

MICROPOST: Me la tienen pela(da)

exclaA ver, todos los días tengo que leer chistes, comentarios y anécdotas (y hasta etc) racistas, sexistas, misóginas y homofóbicas (y hasta etc). Solo basta que postee algo sobre esos etcs y aparecen algunx preocupadxs por el “racismo al revés”, el mujerismo, la heterofobia, feminismo de estado y otras variantes que han creado para no enfrentar la discriminación (de cualquier índole) como se debe. Como si no tuviésemos ya demasiado con todos esos ismos que pululan en nuestra vida cotidiana. Sencillamente este mundo ta jodío. Pienso.