Me dicen Cuba: Diez diferencias entre un amigo normal y uno cubano


Un amigo normal te pregunta cuándo puede ir a visitarte.
Un amigo cubano se lanza a atravesar la ciudad para llegar a tu casa —con el riesgo de que no estés— y al llegar te dice : “Pasaba por aquí”. Si no estás en casa, tu amigo será recibido con los brazos abiertos por algún miembro de tu familia, quien se alegrará de verle, lo invitará a comer y le preguntará por todos los detalles de su vida.

Tu amigo normal te llama luego de un par de días para saber si ya te has repuesto de una enfermedad.
Tu amigo cubano te hace la sopa y te da la pastilla. Se queda contigo, duerme a tu lado, te compra tu comida preferida y te mima a más no poder. Según la gravedad, te acompañara al médico y hasta le preguntará en privado qué es lo que tienes. Te limpiará la casa, cocinará, atenderá a tus hijas y le dará instrucciones a tu marido.

Un amigo normal es prudente y no pregunta más de lo que le has dicho.
Un amigo cubano siempre -pero siempre- quiere saber más y por ello lo pregunta todo: cómo, cuándo, con quién, a qué hora, por qué, para qué. La curiosidad de tu amigo cubano es, sencillamente, insaciable.

Cuando es tu cumpleaños, un amigo normal te ayuda con los preparativos.
Un amigo cubano organiza tu fiesta de cumpleaños por ti. Hace la lista de invitados, decide qué se va a comer, escoge el lugar, la música y todo lo demás. Tú sólo tienes que sonreír para la foto.

A un amigo normal se le hace un regalo cuando cumple años.
Un amigo cubano no cree en la importancia de dar o recibir un regalo. El regalo perfecto eres tú, así que no importa que llegues con las manos vacías. Llegaste y eso es lo único que cuenta.

Cuando un amigo normal te invita a cenar, siempre existe la posibilidad de que cada uno pague por lo que comió.
Si un amigo cubano te invita a cenar ¡pues él asume todos los gastos, que para eso te invitó!

Un amigo normal hace lo posible por no rechazarte una invitación ni llegar tarde y, si no puede llegar, te llama para avisarte.
Ante una invitación, tu amigo cubano te responde “Está bien, veremos”, lo que quiere decir que podrá llegar dos horas tarde al encuentro. O nunca. Sin embargo, no va a haber reproche alguno de tu parte. Un “Papo, me dejaste embarca” será todo.

Los hijos de tu amiga normal son sus descendientes, a quienes quieres y aprecias.
Los hijos de tu amiga cubana son tus sobris. Los has visto nacer y eso los convierte en parte de tu familia.

Cuando estás discutiendo sobre algún tema con tu amigo normal, él te deja terminar de exponer tu punto de vista.
Tu amigo cubano, jamás. Siempre trata de interrumpirte y no para hasta convencerte de que él sabe mucho más que tú.

Un amigo normal esperará pacientemente y con la boca cerrada a que venga el bus.
Tu amigo cubano aprovechará para contarte los últimos acontecimientos de la política internacional o de la vida familiar: “Viste como los yumas se botaron de salaos, cuando viene a ver los tienes aquí mismito esperando esta misma guagua…”.

Publicado en Matador.

Foto de portada: Kaloian

2 comentarios en “Me dicen Cuba: Diez diferencias entre un amigo normal y uno cubano

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